Cada año, el club de lectura se enfrenta al mismo
desafío: elegir, leer, debatir y, finalmente, consensuar aquellas obras que han
dejado una huella más profunda. En esta ocasión, el recorrido ha sido
especialmente rico, no solo por la calidad literaria de las lecturas
seleccionadas, sino también por la diversidad de géneros y estilos literarios. Desde el ensayo humanístico hasta la novela histórica, pasando
por la novela gráfica y la narrativa contemporánea, estas seis obras han
marcado el pulso lector del año.
1. El
infinito en un junco — Irene Vallejo
Que un ensayo encabece la lista en un club
acostumbrado a leer principalmente novela no es un dato menor: ha sido, sin
duda, uno de los grandes retos lectores del año. Sin embargo, también ha
sido una de las mayores sorpresas.
En El infinito en un junco, Irene Vallejo
traza una apasionante historia del libro como objeto cultural, desde los rollos
de papiro hasta nuestras bibliotecas actuales. Más que un ensayo académico, el
texto se despliega como un relato coral lleno de episodios, personajes y anécdotas
que conectan la Antigüedad con el presente.
La crítica ha destacado de forma unánime su extraordinaria
capacidad divulgativa, su prosa elegante y su habilidad para borrar las
fronteras entre ensayo, narración y memoria personal. Su repercusión ha sido
notable: ha acercado el ensayo a lectores no habituales del género y se ha
convertido en una obra de referencia sobre la historia de la lectura y la
transmisión del conocimiento. Para el club, leerlo supuso salir de la zona de
confort y confirmar que la literatura, incluso cuando es un ensayo, puede ser profundamente emocionante.
2. El
guerrero a la sombra del cerezo — David B. Gil
Esta novela histórica transporta al lector al
Japón feudal, siguiendo el destino de varios personajes marcados por el honor,
la venganza y la violencia. Con una estructura sólida y un ritmo envolvente,
David B. Gil construye una narración épica que combina acción, reflexión moral
y profundidad psicológica.
La crítica ha subrayado el rigor histórico,
la atmósfera lograda y la madurez narrativa del autor, capaz de integrar
elementos de la tradición samurái sin caer en el exotismo superficial. Su
repercusión en la literatura española contemporánea es significativa: ha
demostrado que la novela histórica puede explorar territorios culturales
lejanos con ambición literaria y autenticidad, ampliando así los horizontes del
género.
3. Persépolis
— Marjane Satrapi
Persépolis es una autobiografía gráfica
que narra la infancia y juventud de Marjane Satrapi en Irán durante la
Revolución Islámica y el posterior exilio. A través de un dibujo aparentemente
sencillo y un tono directo, la autora aborda temas como la identidad, la represión,
la libertad y el desarraigo.
La crítica ha reconocido a Persépolis como
una obra clave del cómic contemporáneo, capaz de convertir la experiencia
personal en un relato universal. Su impacto ha sido enorme, tanto en el
ámbito literario como en el cultural y educativo, consolidando la novela
gráfica como un medio legítimo para tratar cuestiones históricas y políticas de
gran complejidad.
4. La mala costumbre — Alana S. Portero
En cuarta posición se sitúa esta novela de fuerte
carga autobiográfica, que explora la infancia y adolescencia de una niña trans
en el Madrid de los años ochenta y noventa. La mala costumbre es un
relato de formación caracterizado por la violencia social, la marginalidad y la
búsqueda de un lugar propio.
La crítica ha elogiado su honestidad emocional,
la potencia de su voz narrativa y su capacidad para convertir lo íntimo en una
reflexión colectiva. La repercusión de la obra ha sido notable en el debate
literario y social, consolidando una narrativa que da espacio a identidades
históricamente silenciadas sin renunciar a la ambición literaria.
5. En tiempo de prodigios — Marta Rivera
de la Cruz
Esta novela propone un delicado equilibrio entre
lo cotidiano y lo extraordinario. A través de una historia marcada por los
recuerdos, los vínculos familiares y los secretos del pasado, Marta Rivera de
la Cruz construye una narración íntima que reflexiona sobre el paso del tiempo
y la memoria.
La crítica ha destacado su prosa cuidada,
su sensibilidad y su capacidad para emocionar sin excesos. Aunque más discreta
en su impacto mediático, la obra ha sido valorada por su solidez literaria y
por su contribución a una narrativa introspectiva que reivindica la emoción
contenida y la observación minuciosa de la vida cotidiana.
6. La cuadratura del círculo — Álvaro
Arbina
Cierra la lista esta novela que combina elementos
históricos, filosóficos y narrativos en torno a la obsesión humana por alcanzar
lo imposible. A través de una trama ambiciosa, la obra reflexiona sobre el
conocimiento, la fe en el progreso y los límites de la razón.
La crítica ha señalado su originalidad
estructural y su voluntad de ir más allá de los moldes tradicionales del
género histórico. Su repercusión reside precisamente en esa apuesta por una
narrativa exigente, que invita al lector a reflexionar de forma más profunda.
Conclusión
Estas seis obras no solo representan las mejores
lecturas del año para el club, sino también un mapa de la literatura actual:
híbrida, diversa y abierta al diálogo entre géneros. Desde el ensayo que se lee
como una novela hasta la novela gráfica que se convierte en memoria histórica,
el reto lector ha sido, en última instancia, una forma de ampliar la mirada y
reafirmar la buena literatura sigue abriendo caminos inesperados entre el texto
y quien lo lee.


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