sábado, 11 de abril de 2026

LA SOMBRA DE LOS SUEÑOS LECTURA COMPARTIDA DEL MES DE MARZO

 


El pasado 8 de abril, nuestro club de lectura se reunió para comentar La sombra de los sueños, de Gonzalo Giner, una novela que ha despertado un entusiasmo notable entre los lectores. La valoración general fue muy positiva: a la mayoría le ha gustado especialmente la manera en que el autor consigue entrelazar con soltura la acción, el suspense, la aventura y la ficción histórica, construyendo una narración ágil, absorbente y, al mismo tiempo, rica en matices.

Antes de adentrarnos en la trama, dedicamos parte del encuentro a hablar de su autor, Gonzalo Giner , veterinario de profesión y escritor por vocación, unido desde siempre al mundo animal y, de manera muy especial, al de los caballos. Él mismo ha contado en alguna entrevista que las innumerables horas pasadas en aviones y hoteles le permitieron cultivar una de sus grandes aficiones desde la infancia: la lectura, tanto de novelas como de libros de historia. Quizá de ahí nazca también su impulso literario, que compagina con su trabajo como veterinario. Durante la sesión compartimos una reflexión del propio autor sobre los caballos, que dice así: “El caballo es el animal más completo de la creación; sus proporciones, actitud, estética y tamaño lo convierten en el más hermoso, bajo mi forma de ver. Además, ha sido el animal más versátil. Nos ha transportado, ha sido arma de guerra, trabajó el campo, sirvió de moneda de cambio por parte de la nobleza a los reyes, cuando los segundos no tenían ejército, nos los hemos comido y ahora es terapeuta, deportista o protagonista de los aires más bellos sobre una pista de arena, a veces bailando”

A partir de ahí, el club se adentró en la base histórica de la novela, centrada en la figura de Saladino, un personaje decisivo y, sin embargo, poco transitado en muchos manuales de historia. Gonzalo Giner lo rescata para llevarnos hasta la Tercera Cruzada, en un contexto de enfrentamientos entre cristianos y musulmanes en Tierra Santa que se prolongaron durante siglos. Durante unos doscientos años, desde la conquista de Jerusalén en 1099 hasta aproximadamente 1300, se produjeron ocho cruzadas, de las cuales tres fueron ganadas por los cristianos, cuatro por los musulmanes y una quedó en tablas, tal como recuerda el propio autor. También reflexionamos sobre el hecho de que sabemos relativamente poco de aquellas cruzadas, en buena medida porque han sido narradas, tradicionalmente, por autores occidentales que contaban la historia desde el lado vencedor.

En ese marco histórico aparece Saladino, el gran sultán de las cruzadas, nacido en 1138 y fallecido en 1193. Procedente de una familia de gobernadores que se trasladó a Siria, su vida le llevó por distintos territorios y escenarios políticos de enorme complejidad. Giner lo presenta no solo como un líder militar, sino como un hombre culto, sensible, amante de los caballos y de la poesía, con una fuerte inclinación hacia la espiritualidad y el ascetismo. Su figura alcanzó una enorme resonancia en el mundo occidental cuando conquistó Jerusalén, ciudad que había permanecido en manos cristianas durante noventa años. Fue el vencedor de la Tercera Cruzada, la primera en la que participaron reyes como Ricardo Corazón de León, Felipe de Francia, el rey de Alemania y Federico Barba Roja. La novela tiene el mérito de mostrarnos a un Saladino humano, íntimo, más allá del mito, a través de su correspondencia con Maimónides y con su madre, un recurso que añade profundidad emocional y complejidad al personaje.

Otro de los aspectos analizados en la reunión fue la ambientación. La novela nos transporta a algunas de las ciudades más míticas y también más desconocidas de Oriente, lugares que en otro tiempo vivieron un esplendor extraordinario. A ello se suma el contraste con el glamour del París del siglo XXI o con un emirato rico gracias al petróleo. También se valoró la manera en que la obra refleja los conflictos entre árabes e israelíes, tan presentes en la actualidad, así como el papel del Mossad y el peso de los servicios de inteligencia israelí en la trama. La novela, además, nos llevó a pensar en la lamentable situación del pueblo kurdo, uno de esos grandes temas históricos y geopolíticos que a menudo quedan relegados y que, sin embargo, atraviesan silenciosamente el presente.

En cuanto a los personajes, el grupo destacó que están muy bien delineados, con personalidades fuertes y contrastadas. Aunque la novela presenta mujeres cultas, independientes e inteligentes, también muestra cómo  caen en la tentación del dinero y del lujo, lo que añade ambigüedad y realismo a sus decisiones. Entre todos ellos, hubo consenso en señalar a Sara como uno de los personajes más atractivos y sostenedores del interés narrativo: ladrona de arte nacida en Tel Aviv, hija de un israelí y de una kurda, su figura reúne inteligencia, audacia y vulnerabilidad. Junto a ella destacamos a Jalid Bin Ayud, un emir apasionado de los caballos y soñador infatigable, empeñado en poner en marcha un ambicioso proyecto destinado a recuperar aquellos que pertenecieron a personajes históricos. Ambos encarnan, desde perspectivas distintas, esa mezcla de deseo, ambición y fascinación por el pasado que vertebra la novela.

El arte ocupó también un lugar central en nuestra conversación. Los innumerables robos de Sara sirvieron para comentar tres obras especialmente significativas que aparecen en la novela. La primera es el retrato de Berthe Morisot con un ramo de violetas, cuadro que Sara roba en el Musée d'Orsay al inicio de la historia y que abre simbólicamente el juego de hurtos y búsquedas que atraviesa la trama. 




La segunda es el retrato de Saladino de Cristofano dell’Altissimo, conservado en el Palazzo Pitti , donde Sara localiza la obra y planifica su sustracción. Se trata de un robo muy simbólico, porque conecta de manera directa con la gran línea histórica del libro y con el proyecto obsesivo del emir. 



La tercera obra es la célebre Cabeza de Medusa, de Caravaggio, una cabeza cortada que representa el instante congelado del horror o la cara que se nos queda cuando estamos alcanzando el final de la novela.



Para cerrar la sesión, nos detuvimos en los avances científicos. En concreto, hablamos del impulso de la medicina contemporánea y de las investigaciones sobre las células madre, así como de los numerosos interrogantes que todavía plantea la biología celular. Fue una manera muy adecuada de terminar el encuentro, porque la novela de Gonzalo Giner no solo invita a viajar por la historia y el arte, sino también a pensar en el conocimiento, en sus límites y en las preguntas que siguen abiertas.


Gonzalo Giner