miércoles, 4 de noviembre de 2026

Una educación, de Tara Westover: cuando saber es el precio de la libertad

 


El pasado miércoles 28 de octubre, nuestro club de lectura se reunió para analizar una de las obras más intensas de nuestro calendario: Una educación, de Tara Westover. Las páginas del libro nos trasladaron a las montañas de Idaho, donde la autora vivió una infancia y juventud marcadas por el aislamiento. Crecida en el seno de una familia mormona radical, bajo el yugo de un padre paranoico y obsesionado con el fin del mundo, Tara y sus hermanos vivieron al margen del Estado: sin registros oficiales, sin atención médica y sin pisar una escuela. Sin embargo, a los 17 años y con el apoyo de uno de sus hermanos, la autora logró una hazaña increíble: prepararse por su cuenta y acceder a la Universidad Brigham Young. El libro es un desgarrador testimonio sobre el precio de la libertad, que en su caso implicó una dolorosa ruptura familiar para poder salvar su salud mental.

Al abrir el debate, el sentimiento en la mesa fue unánime: angustia. Nos conmovieron profundamente los abusos que Tara soportó por parte de su hermano Shawn y las enormes barreras psicológicas que tuvo que derribar para poder asimilar y verbalizar su propia realidad.

Dado que la obra es autobiográfica, en esta ocasión decidimos saltarnos la clásica introducción biográfica y centrarnos en un contexto que generaba mucha curiosidad entre los asistentes: la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, conocidos popularmente como mormones.

Como la propia Tara aclara al inicio de su obra, el libro no debe leerse como una crítica general al mormonismo, una postura que el club compartió plenamente. Coincidimos en que el comportamiento del padre responde más a un trastorno mental no tratado (probablemente un trastorno bipolar) combinado con el fanatismo, que a la doctrina mormona estándar. No obstante, el texto sí que abre una ventana a ciertas actitudes que, según observamos en el libro, pueden darse en esta religión, tales como la sumisión de la madre, la rigidez en torno a la vestimenta y la pureza sexual, o la tendencia familiar a invisibilizar la violencia doméstica.

Uno de los puntos más interesantes del debate fue el papel de la Universidad Brigham Young (BYU). Nos sorprendió gratamente descubrir cómo una institución de corte religioso se convirtió en el trampolín intelectual de Tara, demostrándole que el mundo exterior no era el lugar demoníaco que su padre le había pintado. Además, aprovechamos para indagar en la financiación de este tipo de instituciones, vinculada directamente al diezmo que aportan sus miembros (el 10 % de sus ingresos).

No es de extrañar que el libro se convirtiera en un auténtico fenómeno editorial, manteniéndose durante años en las listas de más vendidos del New York Times, traduciéndose a más de 45 idiomas y recibiendo el aplauso de figuras como Barack Obama y Bill Gates. Lamentablemente, el éxito literario consolidó la fractura de los Westover. Mientras los padres la acusaban de tener "el cerebro lavado" y de inventar falsos recuerdos, sus hermanos Tyler y Richard salieron en su defensa confirmando la violencia y el aislamiento sufridos. Por su parte, los hermanos vinculados al negocio familiar de aceites esenciales se alinearon en torno a los padres y rompieron los lazos familiares con Tara.

Nuestra compañera Inma Albañir nos informó que este cisma familiar sigue dando que hablar. Tara Westover abordará las secuelas de este conflicto en su segunda obra autobiográfica, Brothers and Sisters, cuyo lanzamiento está previsto para finales de este año 2026.

Nos despedimos con una reflexión que resume a la perfección el espíritu de la velada y de la propia novela:


“La educación no es tanto un medio para ganarse la vida, sino un medio para construir una persona.”

Tara Westover