lunes, 9 de marzo de 2026

DE RATONES Y HOMBRES, LECTURA COMPARTIDA DEL MES DE FEBRERO

 


El pasado cuatro de marzo el club de lectura se reunió en torno a este libro que aunque breve no dejó de despertar un debate que sacó a la luz la profundidad de la novela. Publicada en 1937, en plena Gran Depresión estadounidense, la novela retrata la vida de los trabajadores agrícolas itinerantes que sobreviven encadenando empleos precarios en ranchos de California. 

La novela nace en el marco de la crisis económica de los años treinta. Steinbeck, atento observador de su tiempo, convierte el rancho californiano en un microcosmos social donde se reproducen jerarquías, tensiones raciales, desigualdades y frustraciones.

El gran motor narrativo es el sueño compartido por George y Lennie: ahorrar lo suficiente para comprar un pequeño terreno propio. Ese anhelo —tan sencillo y tan poderoso— encarna una versión humilde del “sueño americano”. Pero también revela su fragilidad. Desde el principio intuimos que ese proyecto está amenazado por la precariedad económica y por la propia naturaleza trágica de los personajes.

El interés de la novela reside precisamente en esa tensión: una historia aparentemente sencilla que, sin embargo, conduce a un desenlace de enorme carga moral y emocional.

Todos los miembros pudimos coincidir en que uno de los grandes logros de esta obra literaria es la construcción de personajes con pocos trazos, pero de gran intensidad. Así pudimos hablar de George representando la razón y la responsabilidad o Lennie encarna esa inocencia a veces peligrosa. También los personajes secundarios - Candy, Crooks, Slim, Curley y su esposa - funcionan como tipos sociales: el viejo descartado, el trabajador marginado por el racismo, el líder natural, el hombre agresivo que compensa su inseguridad, la mujer aislada en un universo masculino.

Cada uno de ellos refleja una forma distinta de soledad. Y es precisamente esa soledad lo que hace que el sueño de la granja compartida sea tan seductor.

 Sin embargo, más allá de su contexto histórico, la historia sigue interpelándonos porque habla de algo universal: la necesidad humana de compañía, dignidad y esperanza.

En cuanto al estilo literario destacamos que  el autor no explica en exceso; muestra. Y al mostrar, deja espacio para que el lector complete el sentido moral de lo que ocurre. No usa una retórica innecesaria y esta economía de recursos intensifica el dramatismo de la acción. También no llamó la atención , en cuanto al estilo narrativo, la construcción de escenas muy visuales, adoptando un estilo cinematográfico.

 Los símbolos utilizados por Steinbeck también merecieron un comentario así : los ratones y los conejos representan la fragilidad de los sueños y la inocencia vulnerable, la granja soñada simboliza el anhelo de autonomía y trabajo compartido, el perro viejo de Candy anticipa el destino de quienes dejan de ser “útiles” o la escena de la garza y la culebra funciona como prefiguración: en un mundo regido por la ley del más fuerte, los más vulnerables terminan siendo devorados. 

Este clásico de la literatura estuvo durante un tiempo en las listas Challenged book ( libros censurados ) por:

  • la representación de la mujer: Steinbeck  retoma el viejo motivo bíblico de la perdición de lo masculino por lo femenino: el Edén  en el que Eva, la serpiente y la manzana son una misma cosa.
  • El tratamiento de la discapacidad
  • Uso del lenguaje considerado ofensivo
  • La violencia
  • Insultos raciales
No compartimos esta valoración durante nuestro debate pues el lenguaje nos pareció adecuado, el tratamiento de la discapacidad también, se aprecia el racismo imperante en la sociedad americana del momento pero en ningún momento ofensivo. Existe violencia pero tan solo al final de la novela y quizás en la representación de la única mujer que aparece podemos ver algunos retazos de discriminación como el de no ponerle nombre y mostrar una actitud no del todo clara entre provocación o simplemente necesidad de compañía.

En definitiva al cerrar el libro, comprendemos que no hemos leído solo la historia de George y Lennie, sino una reflexión sobre la condición humana: nuestra necesidad de soñar… y la dolorosa conciencia de que no todos los sueños pueden cumplirse.


martes, 24 de febrero de 2026

LOS ALEMANES DE SERGIO DEL MOLINO PRIMERA LECTURA COMPARTIDA DEL AÑO 2026

 


Comenzamos nuestro año lector, como se puede apreciar en la portada de este artículo, con una novela premiada con el prestigioso galardón Alfaguara de novela 2024. Esta obra literaria se centra en un hecho histórico acaecido en 1916 cuando desde el puerto de Cádiz desembarcan más de seiscientos alemanes procedentes de Camerún. Unos trescientos cincuenta se instalarán en Zaragoza y formarán allí una comunidad germana que nunca más volverá a Alemania. Entre ellos estaba el bisabuelo de Eva y Fede, protagonistas de la novela, quienes casi un siglo después, se encuentran en el cementerio alemán de Zaragoza en el entierro de Gabi, su hermano mayor. Junto con su padre, son los últimos supervivientes de los Schuster, una familia que llegó a formar un importante negocio cárnico famoso por sus salchichas.

Tal y como dice la editorial Alfaguara en el resumen del argumento " Pero en los tiempos que corren el pasado siempre puede regresar para levantar ampollas " y es aquí donde Sergio del Molino crea un entramado de intrigas donde veremos retratado otro de los episodios menos divulgado de la historia de España : el refugio en nuestro país de integrantes alemanes del movimiento neonazi. 

Con sutileza el autor, refleja el peso de la familia y deja en el aire dos preguntas incómodas: Cuándo caducan las culpas de los padres ? ¿ Llega hasta los hijos la obligación de redimirlas ?

Lo que hemos destacado en la reunión del club de lectura es la capacidad del autor para convertir un hecho histórico como el de Los alemanes del Camerún en una historia de ficción centrada en la familia Shuster. Sin embargo vemos que este hecho histórico queda en segundo plano no pudiendo considerar esta novela con la denominación de histórica.

Nuestra curiosidad nos ha hecho indagar en la historia de España y trasladarnos a la colonización europea de finales del siglo XIX cuando Europa se reparte Africa entre franceses, ingleses y alemanes. En el imperio frustrado alemán de Bismarck está Camerún. Los colonos alemanes instalados en este país africano no logran adaptarse bien al clima, las enfermedades...  Con el estallido de la Primera Guerra Mundial no tienen posibilidad de ir a Alemania y además están rodeados de enemigos franceses e ingleses. La única posibilidad que tienen para escapar es huir a Guinea, por entonces colonia española. Se rinden ante España que es un país neutral y está obligado a retenerlos como internados de guerra. En teoría tienen que pasar la guerra internados en un régimen militar, pero España no tiene nada contra ellos y como los españoles somos tan generosos los recibimos como invitados de honor. 

Oficiales de la Schutztruppe alemana en Camerún (1915), poco antes de su traslado a España
Oficiales de la Schutztruppe alemana en Camerún (1915), poco antes de su traslado a España

La mayoría se asentaron en Zaragoza donde formaron un entramado industrial importante que prospera a lo largo de los años, muchos aún perviven.

Varios son los autores que hablan de este hecho en sus novelas como Ramón J. Sender en  La Quinta Julieta, integrante de la serie Crónicas del Alba o el propio autor Sergio del Molino en Soldados en el jardín de la paz, donde también rastrea parte de esta historia por las calles de la capital aragonesa :

«En aquellos días vinieron alemanes del Camerón (África) que había sido tomado por los aliados. Zaragoza aparecía llena de germanos gordos, con el colodrillo afeitado y anchos sombreros de ala plegada hacia arriba por los flancos. Cuando se encontraban cambiaban saludos exagerados con los sombreros y se inclinaban de un modo tan versallesco, que la gente no podía menos de reír.»

El trasfondo de la novela también refleja un hecho histórico poco conocido, por nuestro club de lectura, sobre nazis fugitivos en la España franquista como León Degrelle ( lider nazi belga ) uno de los principales colaboradores extranjeros del Tercer Reich que encontró un refugio seguro en nuestro país.

Destacamos la estructura circular de la novela, que comienza y acaba en un funeral y la narración en primera persona con cuatro narradores protagonistas: los hermanos Fede ( profesor en Ratisbona) y Eva ( política en Zaragoza ), su amiga Berta ( física en Hannover ) y el cazador de nazis Ziv Azoulay. Sergio del Molino intercala capítulos narrados por cada uno, esta construcción polifónica a través de diálogos y monólogos  no ha sido del gusto de todos los miembros del club de lectura, lo que para algunos es un recurso narrativo que da riqueza de puntos de vista y te integra en la trama de la novela, para otros lectores la escritura  en primera persona a cuatro voces les ha exigido una atención extra y les ha costado ubicarse entre tantos narradores y engancharse en la trama, aunque se ha destacado la calidad narrativa del autor.

Temas como las relaciones y secretos familiares, la dureza del pasado y la corrupción política, unido al análisis de personajes como Berta o los hermanos Schubert han completado el debate sobre esta novela que, a pesar de la disparidad de opiniones , apreciamos el mérito del autor al sacar a la luz una novela bien escrita con personajes bien construidos que ha sacado a la luz hechos desconocidos de la historia de España.





lunes, 2 de febrero de 2026

2026 UN VIAJE LITERARIO QUE COMIENZA

 


Aunque el calendario nos haya tomado un poco la delantera, nunca es tarde para mostrar las lecturas que compartiremos a lo largo del año. Quiero comenzar  pidiendo disculpas por presentar el programa cuando el año ya está en marcha. A veces la vida —y en este caso también el tiempo— nos impide actualizar todos nuestros compromisos.

Antes de entrar en detalle quiero señalar que El próximo 4 de febrero celebraremos la primera reunión del año, en la que compartiremos la lectura inaugural. Este encuentro, que en principio estaba previsto para enero, tuvo que posponerse debido a motivos meteorológicos, pero por fin podremos encontrarnos para comentar Los alemanes, de Sergio del Molino, una obra que dialoga con retazos históricos de hechos acaecidos en el siglo XX, las relaciones familiares y la herencia de la culpa.

Como sabéis, las lecturas que proponemos no solo buscan el placer de leer, sino también la reflexión conjunta, el diálogo y el descubrimiento. Novelas breves y extensas, autoficción, memoria, suspense, ensayo lírico o novela gráfica: el itinerario de este año es deliberadamente variado, porque creemos que la literatura se enriquece cuando se mira desde muchos ángulos.

Como pequeña nota personal, este año me hace especial ilusión compartir  una lista de lecturas paritaria, con seis escritores y seis escritoras. No como un objetivo numérico, sino como una manera de leer desde diferentes perspectivas y dar cabida a ambos sexos por igual.

Comenzamos el recorrido literario que nos acompañará durante todo el año: 

  • En febrero, viajamos a la literatura social con De ratones y hombres, de John Steinbeck, una novela corta tan conmovedora como vigente.
  • Marzo nos adentra en el misterio histórico-artístico de la mano de Javier Sierra y El plan maestro.
  • En abril, el tono cambia hacia la sátira contemporánea con La muy catastrófica visita al zoo, de Joël Dicker, una lectura ágil e irónica.
  • Mayo nos trae la voz imprescindible de Ana María Matute con Demonios familiares, una obra íntima y autobiográfica.
  • El suspense psicológico llega en junio con El dios de los bosques, de Liz Moore.
  • Julio se tiñe de intensidad emocional con Golpéate el corazón, de Amélie Nothomb, una novela breve y punzante.
  • En agosto, la novela histórica costumbrista toma protagonismo con La cartera, de *Francesca Giannone.
  • Septiembre nos invita a una lectura profundamente personal y lírica con Mortal y rosas, de Francisco Umbral.
  • En octubre, exploraremos el crecimiento personal y la educación desde la experiencia real con Una educación, de Tara Westover.
  • Noviembre incorpora el lenguaje visual con la novela gráfica autobiográfica Mi hermano nocturno, de Joanna Hellgren.
  • Y cerraremos el año en diciembre con Los días perfectos, de Jacobo Bergareche, una novela intimista que invita a mirar la vida con atención y pausa.

Este programa no es solo una lista de títulos: es una invitación a leer de manera compartida, escuchando la diversidad de opiniones que, a veces, nos pueden incomodar otras nos acompañan y también nos reconcilian. Ojalá estas lecturas, sean o no del agrado de todos los miembros del club, abran muchos debates donde sintamos el  placer de comentarloS en buena compañía.



lunes, 26 de enero de 2026

LAS MEJORES LECTURAS DEL AÑO 2025: Un recorrido por diferentes géneros literarios


 

Cada año, el club de lectura se enfrenta al mismo desafío: elegir, leer, debatir y, finalmente, consensuar aquellas obras que han dejado una huella más profunda. En esta ocasión, el recorrido ha sido especialmente rico, no solo por la calidad literaria de las lecturas seleccionadas, sino también por la diversidad de géneros y estilos literarios. Desde el ensayo humanístico hasta la novela histórica, pasando por la novela gráfica y la narrativa contemporánea, estas seis obras han marcado el pulso lector del año.


1. El infinito en un junco — Irene Vallejo

Que un ensayo encabece la lista en un club acostumbrado a leer principalmente novela no es un dato menor: ha sido, sin duda, uno de los grandes retos lectores del año. Sin embargo, también ha sido una de las mayores sorpresas.

En El infinito en un junco, Irene Vallejo traza una apasionante historia del libro como objeto cultural, desde los rollos de papiro hasta nuestras bibliotecas actuales. Más que un ensayo académico, el texto se despliega como un relato coral lleno de episodios, personajes y anécdotas que conectan la Antigüedad con el presente.

La crítica ha destacado de forma unánime su extraordinaria capacidad divulgativa, su prosa elegante y su habilidad para borrar las fronteras entre ensayo, narración y memoria personal. Su repercusión ha sido notable: ha acercado el ensayo a lectores no habituales del género y se ha convertido en una obra de referencia sobre la historia de la lectura y la transmisión del conocimiento. Para el club, leerlo supuso salir de la zona de confort y confirmar que la literatura, incluso cuando es  un ensayo, puede ser profundamente emocionante.


2. El guerrero a la sombra del cerezo — David B. Gil

Esta novela histórica transporta al lector al Japón feudal, siguiendo el destino de varios personajes marcados por el honor, la venganza y la violencia. Con una estructura sólida y un ritmo envolvente, David B. Gil construye una narración épica que combina acción, reflexión moral y profundidad psicológica.

La crítica ha subrayado el rigor histórico, la atmósfera lograda y la madurez narrativa del autor, capaz de integrar elementos de la tradición samurái sin caer en el exotismo superficial. Su repercusión en la literatura española contemporánea es significativa: ha demostrado que la novela histórica puede explorar territorios culturales lejanos con ambición literaria y autenticidad, ampliando así los horizontes del género.


3. Persépolis — Marjane Satrapi

Persépolis es una autobiografía gráfica que narra la infancia y juventud de Marjane Satrapi en Irán durante la Revolución Islámica y el posterior exilio. A través de un dibujo aparentemente sencillo y un tono directo, la autora aborda temas como la identidad, la represión, la libertad y el desarraigo.

La crítica ha reconocido a Persépolis como una obra clave del cómic contemporáneo, capaz de convertir la experiencia personal en un relato universal. Su impacto ha sido enorme, tanto en el ámbito literario como en el cultural y educativo, consolidando la novela gráfica como un medio legítimo para tratar cuestiones históricas y políticas de gran complejidad.



4. La mala costumbre — Alana S. Portero

En cuarta posición se sitúa esta novela de fuerte carga autobiográfica, que explora la infancia y adolescencia de una niña trans en el Madrid de los años ochenta y noventa. La mala costumbre es un relato de formación caracterizado por la violencia social, la marginalidad y la búsqueda de un lugar propio.

La crítica ha elogiado su honestidad emocional, la potencia de su voz narrativa y su capacidad para convertir lo íntimo en una reflexión colectiva. La repercusión de la obra ha sido notable en el debate literario y social, consolidando una narrativa que da espacio a identidades históricamente silenciadas sin renunciar a la ambición literaria.


5. En tiempo de prodigios — Marta Rivera de la Cruz

Esta novela propone un delicado equilibrio entre lo cotidiano y lo extraordinario. A través de una historia marcada por los recuerdos, los vínculos familiares y los secretos del pasado, Marta Rivera de la Cruz construye una narración íntima que reflexiona sobre el paso del tiempo y la memoria.

La crítica ha destacado su prosa cuidada, su sensibilidad y su capacidad para emocionar sin excesos. Aunque más discreta en su impacto mediático, la obra ha sido valorada por su solidez literaria y por su contribución a una narrativa introspectiva que reivindica la emoción contenida y la observación minuciosa de la vida cotidiana.


6. La cuadratura del círculo — Álvaro Arbina

Cierra la lista esta novela que combina elementos históricos, filosóficos y narrativos en torno a la obsesión humana por alcanzar lo imposible. A través de una trama ambiciosa, la obra reflexiona sobre el conocimiento, la fe en el progreso y los límites de la razón.

La crítica ha señalado su originalidad estructural y su voluntad de ir más allá de los moldes tradicionales del género histórico. Su repercusión reside precisamente en esa apuesta por una narrativa exigente, que invita al lector a reflexionar de forma más profunda.


Conclusión

Estas seis obras no solo representan las mejores lecturas del año para el club, sino también un mapa de la literatura actual: híbrida, diversa y abierta al diálogo entre géneros. Desde el ensayo que se lee como una novela hasta la novela gráfica que se convierte en memoria histórica, el reto lector ha sido, en última instancia, una forma de ampliar la mirada y reafirmar la buena literatura sigue abriendo caminos inesperados entre el texto y quien lo lee.


sábado, 17 de enero de 2026

LA MALA COSTUMBRE LECTURA COMPARTIDA DEL MES DE DICIEMBRE


 

En nuestra última reunión del club de lectura abordamos La mala costumbre de Alana Portero: una novela que recorre la adolescencia de una niña que no encaja en el cuerpo que habita y que intenta comprenderse y hacerse un hueco en una sociedad un tanto hostil. El relato transita desde la infancia en una familia de clase obrera de San Blas —un barrio marcado por la heroína en los años ochenta— hasta las salidas clandestinas en el barrio de Chueca en el Madrid en los noventa.

Uno de los puntos fuertes de la novela es la buena ambientación que hace de Madrid durante los años 80 y 90 además del elenco de personajes que rodea a la protagonista.

La mala costumbre brilla especialmente cuando pone el foco en los personajes secundarios. El grupo de Las Moiras —Eugenia, Raquel “La Cartier”, Paula “La chinchilla”— funciona como una familia elegida, un espacio de protección y reconocimiento mutuo. Sus diálogos, profundos y cargados de experiencia, aportan una dimensión colectiva que equilibra el peso de la narración en primera persona.

La novela pone en el centro la experiencia trans en una generación marcada por el secretismo y la estigmatización. El grupo expresó preocupación por los elementos irreversibles de algunos tratamientos y nos preguntamos si el relato deja suficiente espacio para problematizar las consecuencias de determinados tratamientos hormonales que hoy se plantean a edades cada vez más tempranas. Tratamientos hormonales o bloqueadores que no siempre tienen vuelta atrás

Nos retrata con enorme sensibilidad el sufrimiento de una niña que no encuentra palabras ni referentes para entender lo que le ocurre. Esa falta de lenguaje benevolente —como señala la propia autora— es devastadora y está muy bien reflejada.

“ Las mujeres trans eran o bien objetos sexualizadísimos o directamente chistes. Y claro, a los niños no se les escapa nada. Todo el imaginario trans de mi generación parte de lo furtivo. De ocultarse, de la crueldad absoluta, de escuchar lo que no deberías estar escuchando. Te rompes por dentro porque no sabes lo que te pasa. Nadie te lo explica y nadie utiliza un lenguaje que puedas entender y sea benevolente, que es la palabra que más se echa en falta en esta experiencia “

Aunque la novela parte de vivencias cercanas a la autora, Portero reivindica el derecho a la ficción y a no leer la novela como una obra autobiográfica.

«Hay mimbres de mi vida, pero no es mi historia. Reivindico mi derecho a la ficción. Como mujer, como mujer trans, como persona LGTB. Esa necesidad de que toda nuestra literatura sea catalogada como confesional, como si todo fuera un gran drama personal, me parece injusta».

El título de la novela puede tener una doble interpretación   —por un lado, la “mala costumbre” individual de no atreverse a vivir la propia vida; por otro, la mala costumbre social: la normatividad que interpreta y oculta lo evidente. La protagonista deja pistas sobre quién es y cómo quiere ser vista, pero ese gesto choca con una sociedad que insiste en leer las apariencias según sus reglas.

La portada está diseñada por la poeta trans Roberta Marrero que ha elegido la imagen de la estampita de Santo Domingo Savio, alumno de San Juan Bosco, el niño que quería ser santo y que murió muy joven sin haber cumplido los quince años.

Esta narración no es solo la historia de una persona trans, sino también el retrato de una época y de una sociedad que durante años careció de lenguaje, referentes y empatía para entender determinadas realidades. Por eso la autora nos dice que esta novela está dedicada a “ una generación de mujeres que es, con diferencia, la más maltratada de la historia reciente de este país”, porque “conocer la historia de estas mujeres es probablemente lo más enriquecedor que le puede pasar a una vida, seas quien seas, vengas de donde vengas. La historia de este país no está completa sin ellas, la historia del feminismo no está completa sin ellas”




" Antes de definirte tú misma, los demás te dibujan los contornos con los prejuicios y sus violencias "

miércoles, 3 de diciembre de 2025

UNA REFLEXIÓN DEL CLUB DE LECTURA SOBRE UN PUENTE SOBRE EL DRINA DE IVO ANDRIC

 

 

Un puente sobre el Drina no es una novela tradicional. Está construida como una crónica fragmentada, compuesta por episodios que abarcan varios siglos ( XVI-XX). Cada capítulo podría leerse casi como un cuento independiente, pero todos se entrelazan para formar un mosaico que narra la vida del puente y la de los habitantes del pueblo de Višegrad situado al Este de Bosnia Herzegovina a escasos 20 km. de la frontera con Serbia .

Esta estructura le da ritmo y profundidad: Andrić no pretende seguir una trama lineal, sino recrear el paso del tiempo y el pulso de un lugar donde confluyen culturas, religiones e intereses políticos.

El narrador, omnisciente y sereno, observa desde cierta distancia, sin dramatizar ni moralizar. Su estilo es sobrio y preciso, pero también capaz de momentos poéticos que parecen surgir de antiguas tradiciones orales.

El resultado es que la novela se siente como una biografía del puente, un relato coral donde los individuos entran y salen de escena, pero donde la arquitectura, el río y la historia permanecen como verdaderos protagonistas.

Cuando en 1961 la Academia Sueca concedió el Premio Nobel a Ivo Andrić, destacó especialmente su capacidad para retratar, con fuerza épica, el destino histórico de su tierra. Su obra no sólo reconstruía hechos, sino que capturaba una sensibilidad colectiva, un modo particular de entender el dolor, el humor y la dignidad frente a las adversidades.

Paradójicamente, ese gran reconocimiento internacional no lo convirtió en un autor plenamente conocido por el gran público. Andrić siempre mantuvo un aura de discreción, casi de misterio, que lo acompañó tanto en su vida literaria como personal.

 Pocos autores europeos han tenido una identidad tan discutida como Andrić. Nació croata y creció en un ambiente católico, pero en un momento dado empezó a presentarse como serbio. Años más tarde, ya en la Yugoslavia comunista, adoptó la etiqueta de “yugoslavo”, en línea con el proyecto político de construir una identidad cultural común.

Estos cambios han generado debates interminables, pero él nunca dio explicaciones ni se defendió públicamente. Su silencio ha dejado espacio para todo tipo de interpretaciones, aunque su obra deja claro que su interés principal no fue la política identitaria, sino la memoria histórica y la complejidad humana de su región.

 La biografía de Andrić refleja los vaivenes de la Europa del siglo XX. Nacido en 1892 en un territorio del Imperio austrohúngaro, estudió en varias ciudades europeas y, muy joven, fue encarcelado por sus actividades políticas. Después de la Primera Guerra Mundial inició una larga carrera diplomática que lo llevó por toda Europa.

La Segunda Guerra Mundial lo sorprendió como embajador en Berlín. Tras la invasión de Yugoslavia, regresó a Belgrado, donde vivió casi aislado. Y es precisamente en ese aislamiento donde escribió sus obras más importantes, entre ellas Un puente sobre el Drina, que terminaría por darle fama internacional.

 Murió en 1975, cuando Yugoslavia seguía aún unida, sin imaginar que pocas décadas después su país se fracturaría de una manera que habría confirmado —y superado— muchos de los conflictos que él narró.

 Mientras avanzaba en la lectura de Un puente sobre el Drina, me vino a la memoria un momento muy concreto del viaje que hice el verano pasado a Croacia. En aquel recorrido por Dubrovnik, la guía nos habló de una obra reciente que había emocionado profundamente a la población: el Puente de Pelješac, inaugurado en julio de 2022. 



Un puente moderno, elegante, que no sólo conecta la península del mismo nombre con el resto del país, sino que además evita atravesar la pequeña franja costera de Bosnia y Herzegovina que durante años obligaba a los croatas a pasar por dos controles fronterizos para desplazarse dentro de su propio territorio.

Una paradoja, mientras que el puente sobre el río Drina une dos cultural la occidental y la oriental el de Pelješac las evita, pero logra mantener unida a una población con el resto del país que durante años, en un tramo de tan solo 9 km, tenía que atravesar dos ciudades fronterizas lo que provocaba grandes retrasos en el transporte. Es de entender que los viejos del lugar se emocionaran el día de su inauguración. 

No podíamos dejar pasar en nuestra reunión hablar de la terrible guerra de los Balcanes en los años 90 demostrando que los puentes —físicos y simbólicos— pueden romperse de un día para otro. Ciudades sitiadas, vecinos convertidos en enemigos, fronteras que reaparecían como cicatrices… Y, sin embargo, décadas más tarde, un nuevo puente puede emocionar a quienes han visto la historia romperse y rehacerse demasiadas veces.

Quizá por eso Un puente sobre el Drina sigue siendo tan significativo hoy. Porque recuerda que las guerras pasan, los imperios caen y los países cambian de forma, pero la aspiración humana de unir orillas permanece. 


Ivo Andric

"Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el amor, la tos y la pobreza"

martes, 11 de noviembre de 2025

PERSÉPOLIS: NOVELA GRÁFICA COMPARTIDA EN EL MES DE OCTUBRE

 




El pasado 5 de noviembre, nuestro club de lectura se reunió para comentar la novela gráfica Persépolis, una obra autobiográfica de Marjane Satrapi, autora iraní que ha sabido contar la historia de la revolución iraní a través de su propia experiencia, desde la perspectiva de una niña que crece bajo el nuevo régimen. Pretende denunciar la pérdida de libertades y la injusticia social y política, al mismo tiempo que reflexiona sobre temas universales como la libertad, la tolerancia, el amor y la esperanza. También, pretende desafiar los estereotipos sobre Irán y Oriente Medio.

Acompañamos a su protagonista en un viaje que no solo recorre geografías —de Irán a Europa, del hogar a la soledad—, sino también fronteras interiores: las de la identidad, la fe, el amor y la autonomía aprendiendo a ser libre en un mundo que no siempre le permite serlo.

Comenzamos la sesión repasando la trayectoria de Satrapi, reconocida no solo por Persépolis, sino también por otras obras destacadas como Bordados y Pollo con ciruelas. Comentamos con especial entusiasmo la concesión del Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2024, galardón que subraya la relevancia de su trabajo como puente entre culturas. Durante la reunión leímos el discurso que pronunció al recoger el premio, centrado en la reflexión sobre la condición humana y las contradicciones que la acompañan. Habló de la dualidad del ser humano, capaz tanto de cometer actos de extrema violencia como de los gestos más solidarios y compasivos.

Cuestionó la idea de educación basada únicamente en el éxito económico y social, recordando que incluso personajes responsables de las peores atrocidades fueron personas instruidas. Para Satrapi, la verdadera educación debe sustentarse en el humanismo, la ética, el civismo y la compasión, valores esenciales para una convivencia digna.

El discurso culminó con la lectura de un poema del poeta persa Saadi de Shiraz, del siglo XIII, que resume su mensaje de fraternidad: “Los seres humanos son parte de un mismo cuerpo... Tú que eres indiferente al sufrimiento de los demás, no mereces llamarte humano”.

La obra se estructura en cuatro partes que narran de forma cronológica la vida de la autora.
La  primera  se centra en su infancia durante la Revolución Iraní de 1979, mostrando el impacto del extremismo religioso y las nuevas restricciones sociales, como la imposición del velo y la segregación entre hombres y mujeres.
En la segunda, Satrapi retrata los años de la guerra contra Irak, cuando la represión política y la violencia obligan a su familia a tomar la difícil decisión de enviarla al extranjero.
La tercera parte transcurre en Viena, donde Marjane vive su adolescencia enfrentándose a la soledad, el desarraigo y el descubrimiento de su propia identidad lejos de su país.
Por último, la cuarta parte  muestra el regreso a un Irán devastado, donde las tensiones entre tradición y libertad personal la conducen finalmente al exilio definitivo en Francia en 1994.

El debate nos llevó a reflexionar sobre Persia, la civilización que dio origen al actual Irán, y cómo su desaparición como entidad política no impidió que su cultura impregnara profundamente al continente asiático. Esta mirada histórica nos permitió comprender mejor el trasfondo cultural que impregna la obra de Satrapi.

Otro de los temas centrales fue la revolución islámica de 1979, momento clave que cambió drásticamente la vida social y política del país. Analizamos cómo Satrapi narra este proceso desde una perspectiva íntima, poniendo rostro humano a los grandes acontecimientos históricos.

También discutimos la influencia de las potencias europeas y americanas —especialmente Reino Unido, Rusia y Estados Unidos— en los conflictos internos de Irán, lo que añadió una dimensión geopolítica a nuestra lectura. Este contexto nos ayudó a valorar la complejidad del entorno en el que creció la autora.

Uno de los aspectos más comentados fue el enfoque narrativo: la historia está contada a través de los ojos de una niña que crece en medio de la revolución. Esta voz infantil, que evoluciona con la protagonista, permite al lector acompañar su paso de la inocencia a la madurez, con un equilibrio entre ternura, ironía y lucidez crítica.

Destacamos también la elección estética del blanco y negro, un recurso que otorga fuerza al texto. La simplicidad visual potencia el contenido emocional y político, invitando a centrarse en las palabras y los gestos.

Para cerrar la reunión, compartimos la lectura de algunas viñetas significativas de Persépolis, comentando cómo en unas pocas líneas y trazos Satrapi consigue condensar emociones, humor y denuncia social. Quiero resaltar un fragmento especialmente significativo para mí  en el capítulo titulado La boda donde Marjane recuerda su compromiso matrimonial.



Marjane Satrapi nos deja asomarnos a una conversación que parece sencilla —una cena entre padres e hijos, un futuro matrimonio—, pero en realidad es un retrato de la libertad, del amor y del destino.

El padre de Marjane, con su serenidad y su sabiduría, formula tres deseos que son, en el fondo, un manifiesto de humanidad. Pide justicia para su hija, libertad para su mente y felicidad para su corazón. No habla desde la autoridad, sino desde el amor: ese amor que entiende que nadie pertenece a nadie, y que la verdadera unión solo tiene sentido mientras haga felices a quienes la viven.

Al final, Satrapi nos confiesa que su padre tenía razón. No como quien se resigna, sino como quien comprende que algunos caminos deben recorrerse para aprender a conocerse a uno mismo. En pocas viñetas, la autora logra capturar el peso de las expectativas, el coraje de la elección y la ternura de un padre que acepta el destino de su hija con sabiduría y sin reproches.

A pesar de haber pasado veinticinco años desde su publicación, Persépolis continúa siendo una obra plenamente actual. Las reflexiones de Satrapi sobre la libertad, la desigualdad de género, el exilio y la búsqueda de identidad mantienen su fuerza y resonancia en un mundo que sigue enfrentándose a los mismos dilemas: la lucha de las mujeres iraníes por la libertad y la justicia.


M. Satrapi

“El miedo nos duerme la conciencia. Nos convierte en cobardes.”