jueves, 4 de junio de 2026

El misterio inconcluso de Ana María Matute: Creando nuestros propios «Demonios familiares»

 


El pasado 27 de mayo, nuestro club de lectura se reunió con gran expectación para debatir sobre la lectura compartida en el mes de mayo Demonios familiares, la última novela de la gran Ana María Matute. Lo que comenzó como una lectura habitual se convirtió rápidamente en una sesión llena de sorpresas, debate y, sobre todo, mucha creatividad.

La historia nos sitúa en un ambiente opresivo y convulso: la protagonista, Eva, una adolescente de 16 años, vuelve a la casa en la que creció tras la amenaza de incendio del convento en el que vive como postulanta. A partir de ese momento, el reencuentro con su única amiga Jovita y la relación con su severo padre, el coronel,  junto con las dos personas que atienden la casa, Magdalena y Yaco, desencadenará, junto con la guerra, una serie de hechos que quedarán inconclusos.

Al cerrar las últimas páginas del libro, la reacción unánime en el club fue de absoluta sorpresa: «¿Qué ha pasado aquí?». La explicación detrás de este desconcierto radica en la propia historia de la novela.

Ana María Matute falleció en junio de 2014, justo el verano en que daba los últimos retoques a este manuscrito, cuya publicación estaba programada para septiembre de ese mismo año. Era un detalle que muchos de nosotros desconocíamos. Sin embargo, como bien señaló un crítico literario:

"Nos ha dejado una obra sin terminar para que la imaginemos y la inventemos nosotros, para que de la mano de ella hagamos literatura".

Inspirados por este hermoso desafío, en el club decidimos recoger el testigo de la autora. Nos dividimos en cuatro grupos de trabajo para diseñar y escribir nuestro propio desenlace.

Pero antes de desvelar el proceso creativo del club de lectura y  entender la profundidad de Demonios familiares, es imprescindible asomarse a la biografía de su creadora . Matute no solo fue una de las plumas más brillantes de la posguerra, sino una mujer que logró el hito de vivir de la literatura en una época donde el terreno cultural estaba reservado casi en exclusiva para los hombres

A través de los textos biográficos en los que me he sumergido, descubrimos los pilares que forjaron su inconfundible universo literario:

  • Una infancia marcada: Nació en Barcelona (1925) en una familia burguesa, conservadora y religiosa. Una grave enfermedad a los cuatro años la llevó a Mansilla de la Sierra (La Rioja), donde descubrió una naturaleza rural que marcaría su imaginación para siempre.
  • El trauma de la guerra: Tenía apenas diez años cuando estalló la Guerra Civil . El dolor, los bombardeos y la extrema pobreza de la posguerra robaron su infancia y se convirtieron en el eje central de sus historias, habitadas habitualmente por niños solitarios o incomprendidos.
  • Vocación e independencia: Empezó a escribir e ilustrar cuentos con solo cinco años. A los 17 escribió su primera novela, Pequeño Teatro (Premio Planeta 1954), iniciando una prolífica y muy premiada carrera que camuflaba una crítica soterrada al franquismo.
  • El "marido malo" y la pérdida: En 1952 se casó con el también escritor Ramón Eugenio Goicoechea . Tras años de deudas familiares y la pérdida de sus herramientas de trabajo por los excesos de él, decidió separarse en 1962. Para las leyes de la época, abandonar el domicilio familiar y poner fin a una relación matrimonial rozaba lo suicida pues no solo le impidieron divorciarse, sino que le arrebataron temporalmente la custodia de su hijo.
  • El silencio y el renacer: Tras recuperar la custodia de su hijo y dar clases en EE. UU., regresó a España y encontró la estabilidad junto a su segundo esposo, Julio Brocar. (Sin embargo, el dolor acumulado la sumió en una profunda depresión que la mantuvo años sin escribir. No fue hasta 1996, impulsada por su agente Carmen Balcells, cuando resurgió con la monumental Olvidado Rey Gudú, abriéndole las puertas de la RAE y llevándola a ganar el Premio Nacional de las Letras (2007) y el Premio Cervantes (2010) .

El proceso creativo: Cuatro caminos hacia la tragedia

Al analizar los posibles finales, todos los grupos coincidieron en un punto fundamental: no habría un final feliz. Una vez leídos todos los desenlaces descubrimos que la trayectoria de Matute y sus novelas ambientadas en la Guerra Civil española, como Los Abel o Luciérnagas, son desoladores y trágicos.

Siguiendo esa estela de dolor y secretos familiares, estas fueron las propuestas de cada grupo:

  • Grupo 1 (Secretos de sangre y fuego): Se descubre que Magdalena es la madre biológica de Yaco, fruto de un desliz de juventud del General con la criada; para ocultarlo, decidieron dejar al niño en la casa bajo el rol de sirviente. En el plano bélico, un ataque del bando nacional descubre al infiltrado Berni escondido en el desván y lo fusilan. El caos desata un incendio donde muere el Coronel, coincidiendo poéticamente con el nacimiento del hijo de Jovita.
  • Grupo 2 (Traumas del pasado): El Coronel arrastra un trauma infantil: mató a su hermano en un accidente doméstico, provocando que su madre lo culpara de por vida mientras idolatraba al fallecido. Al quedar la criada Magdalena embarazada (del Coronel), la matriarca decidió que se quedara en la casa sirviendo. El final es amargo: Berni es descubierto y muere, mientras que Yaco se entera del embarazo de Jovita y, a pesar de no ser el padre, decide casarse con ella.
  • Grupo 3 (La redención de Yaco): Aquí Yaco toma el protagonismo. Decide seguir al lado del Coronel pero logrando una vida mucho más libre, tras desvelarse que es hijo de la criada Magdalena. Por su parte, Berni marcha al frente de guerra donde encuentra la muerte. El toque de aceptación lo pone el farmacéutico, quien asume el embarazo de su hija Jovita para ver nacer a su nieto.
  • Grupo 4 (La eterna espera): Berni logra curarse de sus heridas en el desván gracias a los cuidados recibidos y marcha al frente junto a Yaco. Sin embargo, al pertenecer al bando perdedor, ninguno de los dos regresa jamás. Jovita da a luz a una niña a la que bautiza como Penélope, quien crecerá y pasará toda su vida esperando en vano que su padre, Berni, regrese algún día para conocerla.

En su discurso del Premio Cervantes, Ana Mª Matute afirmó:


  “La Literatura ha sido, y es, el faro salvador de muchas de mis tormentas”

En nuestra última reunión comprobamos que su faro sigue encendido, guiándonos a nosotros también para perder el miedo a la página en blanco y seguir creando historias.

¡Gracias a todos los socios por hacer de esta una de las sesiones más especiales y creativas del año!


lunes, 11 de mayo de 2026

X RUTA LITERRIA: MOGUER-RIOTINTO Y NIEBLA

 



Los días 1 y 2 de mayo el Club de lectura de Baena celebramos nuestra X Ruta Literaria, una experiencia que nos llevó a recorrer tres enclaves de la provincia de Huelva profundamente ligados a la literatura, la historia y el paisaje: Moguer, Riotinto y Niebla. Partimos de dos obras que han guiado esta aventura, Platero y yo, de Juan Ramón Jiménez, y El corazón de la tierra, de Juan Cobos Wilkins, y a lo largo del camino fuimos descubriendo cómo la literatura puede convertirse en una forma de viajar al territorio que conforma el escenario de un libro. 

Fueron dos jornadas intensas, llenas de aprendizaje, emociones compartidas y vivencias que, sin duda, quedarán en el recuerdo de quienes participamos. Para quienes no pudieron acompañarnos, este artículo quiere ser una ventana a lo que vimos, escuchamos y sentimos durante la ruta.

El día 1 de mayo, después de más de cuatro horas de camino llegamos al Muelle de las Carabelas, en La Rábida. La primera sorpresa nos la llevamos nada más bajar del autobús: nos recibía la figura de Washington Irving, cuya presencia en este lugar recuerda su fascinación por los lugares colombinos y su vínculo con la historia de Huelva.




A través de una inscripción informativa pudimos conocer cómo de aquel viaje nacieron dos libros, uno de ellos la primera biografía de Colón y otro sobre su estancia en Palos de la Frontera. El paso de Irving por estos lugares fue decisivo para consolidar la importancia de Huelva como escenario fundamental en el encuentro entre Europa y América.

Una vez dentro del recinto, en el centro de interpretación, una proyección audiovisual nos explicaba cómo se gestó un viaje que cambiaría la historia del mundo: el descubrimiento de América.



Acompañados por el personal de la Diputación Provincial de Huelva, encargado de la gestión del espacio, pudimos visitar las reproducción de las tres embarcaciones que partieron en 1492: La Niña La Pinta y La Santa María. Estas naves fueron construidas en 1992 con motivo del V Centenario del Descubrimiento de América y hoy permanecen atracadas en una dársena del río Tinto.




Especialmente impactante resultó ver La Santa María, el más grande de los tres barcos, del que se estima que medía unos 20 metros de eslora por 7 de manga y en el que viajaban unos 25 tripulantes. Supimos también que naufragó en Santo Domingo poco después de llegar y que sus restos fueron reutilizados para construir el Fuerte Navidad, considerado el primer asentamiento español en América.




El interior del barco, con el camarote de Cristóbal Colón, puso el broche final a una visita que nos transportó directamente al corazón de uno de los momentos más decisivos de la historia universal.



Tras la visita al Muelle, nos dirigimos a Moguer, donde el restaurante Zenobia nos acogió para reponer fuerzas. Fue un momento especial también para compartir la emoción del viaje en un ambiente distendido, incluso con la pequeña pausa de una foto en el salón donde se encontraba la imagen de Juan Ramón Jiménez, casi como una presencia simbólica que nos recordaba que estábamos en tierra del escritor que ha dado sentido a esta ruta.



Más tarde, en la plaza del Ayuntamiento, nos esperaba nuestra guía Verónica Garrido, una moguereña, que nos acompañó con cercanía y entusiasmo en un recorrido por la vida de Juan Ramón en su pueblo y por la huella que su obra ha dejado en él. Su explicación nos ayudó a entender mejor la relación íntima entre el autor y Moguer, una relación que se percibe en cada rincón. Innumerables azulejos coronan las calles con citas del libro Platero y yo así como sus esculturas. En una de ellas nuestra compañera del club de lectura Paquita Moyano nos leía uno de los pasajes de la mencionada obra literaria


Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.

Lo dejo suelto, y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas... Lo llamo dulcemente: «¿Platero?», y viene a mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo ideal...



Nuestra impresión fue clara: Moguer funciona como un auténtico museo al aire libre. La localidad ofrece una exposición permanente de esculturas inspiradas en Platero y yo, que convierte el paseo por sus calles toda una experiencia literaria.



La iglesia de Santa María de la Granada, el exterior del castillo y el convento de Santa Clara completaron un recorrido lleno de belleza, historia y poesía. En Moguer sentimos de forma muy viva cómo un libro puede transformar la identidad de un pueblo y convertirlo en lugar que merece la pena visitar..

El 2 de mayo partimos hacia Riotinto, uno de los lugares más impresionantes de toda la ruta. Allí la literatura y la historia se dieron la mano a través del libro El corazón de la tierra, de Juan Cobos Wilkins, una obra que nos ayudó a mirar con otros ojos el paisaje minero y a comprender la dureza de la vida en torno a las minas.

A las diez de la mañana nos encontrábamos visitando el Museo Ernest Lluch, centro de interpretación del Parque Minero y antiguo hospital de la Riotinto Company Limited. Hoy en día está gestionado por la Fundación Río Tinto para el Estudio de la Minería y de la Metalurgia, una institución cultural privada, sin ánimo de lucro y de carácter permanente. El museo lleva el nombre de Ernest Lluch, primer presidente de la fundación entre 1988 y 1991; tras su asesinato, por la banda terrorista ETA en 2001, se decidió rendirle homenaje poniendo su nombre al museo y a la plaza donde se ubica.

La visita comenzó con una aproximación a la larga historia minera de Riotinto. Supimos que estas minas han sido explotadas desde el Calcolítico, hace unos 5.000 años, y que a lo largo del tiempo pasaron por manos tartésicas, fenicias, romanas.


La decadencia llegó con la Edad Media. Azufre y cobre (calcopirita) son los minerales más abundantes. Felipe II no consiguió reabrir la explotación. A finales del siglo XVIII ya son propiedad estatal, y en 1873, fueron compradas, al Estado español , por un consorcio británico que fundó la Rio Tinto Company Limited por algo más de 92 millones de las antiguas pesetas, cantidad ésta que vendría a sufragar la lamentable situación económica de la Primera República. Esta compra hizo resurgir Riotinto, abriendo cortas de explotación (a cielo abierto) y desarrollando la minería interior, durante 81 años esto supuso una transformación decisiva del territorio. También conocimos aspectos muy duros de esa historia, como el trabajo infantil y femenino, las condiciones laborales y la dimensión social del desarrollo minero.

Uno de los momentos más intensos fue la explicación del “Año de los Tiros” de 1888, un episodio que marcó profundamente la memoria de Riotinto. Las conocidas calcinaciones al aire libre, las llamadas teleras, provocaban graves consecuencias ambientales y sanitarias, la denominada manta. La protesta social y la represión posterior derivaron en una tragedia que la ruta literaria nos ayudó a comprender con mayor sensibilidad gracias a las páginas de El corazón de la tierra. El material del museo recoge cómo, tras la matanza, se prohibieron las calcinaciones al aire libre, aunque el número real de víctimas quedó oculto durante años, generando un clima de miedo y silencio en toda la zona.
En el subsuelo del museo pudimos adentrarnos en la simulación de una mina romana, una experiencia que nos recordó inevitablemente otras lecturas del club vinculadas al mundo minero, como Germinal del autor Emile Zola.

La exposición permanente, además, nos permitió recorrer distintos aspectos de la comarca: su geología, su evolución histórica y su patrimonio industrial, incluyendo piezas tan singulares como el conocido “Vagón del Maharajá”, considerado uno de los vagones más lujosos del mundo y traído a Riotinto para una visita de Alfonso XII.





La visita al museo también nos ayudó a comprender mejor la importancia del ferrocarril en la historia de Riotinto. En la época en que llegaron los ingleses, la comarca carecía de buenas comunicaciones; no había carreteras ni ferrocarril, solo caminos vecinales. Esa situación cambió con la inauguración del trazado ferroviario entre Riotinto y Huelva, en 1875.

Tras la visita al museo, nuestro autobús nos trasladaba a la estación minera para realizar un trayecto de 90 minutos viajando en antiguos vagones restaurados, recorriendo 22 kilómetros, de ida y vuelta, siguiendo la trayectoria del río.



Fue una experiencia muy especial, no solo por el valor patrimonial del tren, sino también por la posibilidad de observar el entorno minero desde dentro, con paradas estratégicas para conocer el ecosistema de la zona.



Pudimos ver y hasta tocar las aguas del río Tinto, un río que parece de otro planeta.




 A lo largo de la historia ha recibido distintos nombres, como Luxia, Iberus y Urium, y su color característico se debe a la descomposición natural de minerales con sulfuros de metales pesados. En este entorno los microorganismos  son capaces de oxidar y metabolizar esos componentes, lo que convierte al río en un lugar de gran interés científico. La propia NASA ha estudiado en varias ocasiones esta cuenca minera por su similitud con otros planetas, especialmente Marte, ante la posibilidad de encontrar rastros de vida en ambientes parecidos. 

 


Para terminar nuestra intensa jornada en Riotinto  visitamos el Cerro Colorado, un mirador que no dejó indiferente a nadie. 



La panorámica del paisaje minero, tan imponente como sobrecogedora, nos hizo comprender hasta qué punto este territorio ha sido modelado por la actividad humana y por siglos de explotación del subsuelo. En la actualidad, el Cerro Colorado se encuentra en proceso de reactivación minera y, según la información recogida en la visita, la actividad volvió a retomarse en 2015 tras la recuperación del precio del cobre por Atalaya Mining, empresa con capital de Australia, Canadá y Chipre. En la actualidad hay 2000 trabajadores activos.


Nos despedimos de Riotinto recordando también su importancia en la historia del fútbol en nuestro país. Fue en esta zona donde, en 1878, la Rio Tinto Company Limited creó el “Club Inglés”, del que nació el Rio Tinto Foot-Ball Club. Años después, en Huelva, surgiría el Huelva Recreation Club, fundado en 1889 por el doctor británico W. Alexander Mackay, el actual Recreativo de Huelva.

La jornada continuó por la tarde con la visita al pueblo onubense de  Niebla, una localidad que nos recibió con la fuerza de su imponente muralla medieval. 


Dos kilómetros de muralla de origen Almohade, es la fortaleza de tapial más grande de España defendida por más de 50 torres.

En la Puerta del Socorro, uno de los accesos en recodo al recinto amurallado  nos esperaba nuestra guía Inés Fernández quien regenta la empresa Turismo Niebla y su restaurante La Casa Encantada. Con ella fuimos recorriendo todo el entramado medieval del pueblo. En la puerta del Embarcadero, también llamada del Buey seguimos escuchando atentamente la historia del lugar.


Y es que Niebla lejos de ser un pueblo secundario, antiguamente Labla islámica, ostentó el rango de capital de una Cora andalusí y llegó a convertirse en el año 1023 en la capital de su propio Reino Taifa independiente. 

Pero quizás uno de los hechos más curiosos es  cuando Alfonso X el Sabio, asedia la ciudad en 1262, resistiendo la invasión por un periodo de nueve meses. Las crónicas de la época documentan aquí el primer uso militar de la pólvora en Occidente. Los defensores musulmanes lanzaban proyectiles incendiarios  desde las almenas para aterrar a las tropas cristianas. Tras la capitulación de la ciudad por hambre, la historia de Niebla da un giro en 1369 fundándose el Condado de Niebla bajo el control de la poderosa Casa de Medina Sidonia.

Fascinado el grupo por la historia de este pueblo, seguimos nuestro recorrido hacia la Iglesia de Santa María de la Granada.



un edificio gótico-mudéjar que se levanta sobre lo que antes fue una mezquita que a su vez se construyó sobre una catedral visigoda y un templo romano. De su etapa árabe aún conserva el patio de abluciones y el alminar.


También el interior del templo es una auténtica joya arquitectónica donde se aprecia la fusión de culturas.



En el presbiterio encontramos la silla episcopal visigoda, un sobrio sillón tallado en piedra que data de la época en la que Niebla se llamaba Elepla, sentarse allí era un privilegio exclusivo de los antiguos obispos a partir del siglo V.


Este trono es el testimonio que demuestra que estábamos pisando lo que fue la primera catedral de la capital de Huelva.

Y para acabar esta intensa jornada exploramos el Castillo de los Guzmanes, levantado en el siglo XV sobre el antiguo alcázar árabe.



Recorrer su patio de armas y asomarnos a sus almenas nos transportó de inmediato a la nobleza de la Baja Edad Media. 


Y con el castillo de los Guzmanes decimos adiós a esta maravillosa ruta que nos ha llevado a una tierra llena de matices desde el azul del Atlántico, hasta la tierra roja que guarda la memoria del esfuerzo o a un pueblo blanco que se hizo poesía con la obra de su autor.

Para quienes no pudisteis  acompañarnos, esperamos que estas líneas sirvan como una pequeña crónica de lo vivido y como invitación a sumarse a la próxima ruta. 

martes, 5 de mayo de 2026

LA MUY CATASTRÓFICA VISITA AL ZOO LECTURA COMPARTIDA DEL MES DE ABRIL

 


Este mes en el club hemos leído La muy catastrófica visita al zoo, y creo que a muchos nos ha pasado algo parecido: empezamos la novela pensando que sería una historia ligera, casi anecdótica… y hemos acabado encontrando bastante más de lo que parecía.

Para quien no conozca el libro, la historia está narrada por Joséphine, una niña con una voz muy particular que le cuenta a sus padres todo lo que ocurrió durante una excursión escolar que terminó en desastre. Pero lo interesante es que ese caos no empieza en el zoo: antes hay toda una cadena de acontecimientos, entre ellos una inundación en su escuela, que ya anticipa que las cosas no van a salir como deberían.

Joséphine forma parte de un pequeño grupo de niños de una escuela “especial”, y junto a otros compañeros comienza  una  investigación infantil para entender qué ha provocado ese desastre. A partir de ahí, la historia va creciendo entre malentendidos, decisiones improvisadas y situaciones cada vez más desbordadas, hasta desembocar en el famoso desastre del zoo.

Contado así, podría parecer simplemente una aventura infantil, pero creo que ahí está precisamente la gracia del libro. A través de esa mirada ingenua —y a la vez muy lúcida— de los niños, la novela introduce temas bastante más profundos: la diferencia, la igualdad, la amistad y, sobre todo, la forma en que los niños ven el mundo de los adultos.

 El zoo funciona como una especie de espejo. En teoría estamos observando animales en un entorno controlado, pero poco a poco da la sensación de que los observados somos nosotros. Los comportamientos que aparecen —egoísmo, hipocresía, decisiones impulsivas— no son tan distintos de los que vemos fuera del libro, y eso hace que la historia, aunque absurda por momentos sea reconocible.

También nos ha parecido interesante cómo se retrata el papel de los adultos y de las instituciones. El sistema educativo, la dirección del centro o incluso la intervención de la policía aparecen en algunos momentos como estructuras más preocupadas por el control, la imagen o las normas que por comprender realmente lo que está pasando. Y ahí es donde la novela introduce una crítica que, aunque está envuelta en humor, resulta bastante clara.

 Es una novela corta, ágil y muy fácil de leer, con capítulos breves y un estilo directo que engancha desde el principio. Además, se aleja bastante del tipo de historias más complejas o de suspense que solemos asociar a Dicker, lo que puede sorprender —para bien o para mal— según lo que cada lector espere.

Eso sí, creo que esa misma ligereza tiene también su lado menos fuerte. En algunos momentos me ha dado la sensación de que los personajes no terminan de desarrollarse del todo, como si funcionaran más como vehículos de ideas que como personajes completamente construidos.

Uno de los temas que más debate ha  generado es el de la democracia, entendida como la toma de decisiones en grupo. A lo largo de la historia vemos cómo participar no siempre implica comprender, y cómo decidir entre todos no garantiza que se llegue a la mejor solución. Más que criticar el sistema en sí, a mí me ha parecido que la novela pone el foco en cómo nos comportamos dentro de él.

Sobre el humor, por un lado, creo que ayuda mucho a que la crítica no resulte pesada. Pero por otro, entiendo que haya quien sienta que ese tono ligero le quita profundidad a temas que podrían haberse desarrollado más.

Como conclusión la novela habla del caos que hay debajo de cosas que damos por normales: la convivencia, la educación, las normas sociales, incluso las decisiones colectivas. Todo parece estable… hasta que deja de serlo.

En conjunto, nos  ha parecido una novela divertida e  interesante para leer. Creo que gana más cuando la lees buscando lo que sugiere que por lo que cuenta literalmente.


Joel Dicker


" Una catástrofe nunca sucede de buenas a primeras: es el desenlace de una serie de sacudidas pequeñas que casi no se notan pero que, poco a poco, se convierten en un terremoto "

La muy catastrófica visita al zoo

lunes, 27 de abril de 2026

EL CLUB DE LECTURA DE BAENA VUELVE A PARTICIPAR EN LAS IV JORNADAS DE NOVELA HISTÓRICA


 

Durante los días 15 y 16 de abril, nuestro club de lectura tuvo la oportunidad de sumergirse en un auténtico viaje en el tiempo gracias a las IV Jornadas de Novela Histórica organizadas por la Fundación Caja Rural de Baena. Dos días intensos en los que historia y literatura se entrelazaron a través de voces expertas que nos hicieron recorrer siglos de aventuras, intrigas y personajes inolvidables.

La tarde del 15 de abril comenzó con la intervención de la escritora Carla Montero, quien nos atrapó desde el primer momento con su conferencia “Pioneras del automovilismo: mujeres excepcionales en un mundo de hombres”. Su relato nos descubrió a mujeres valientes que rompieron moldes en una época dominada por hombres. Nombres como Berta Benz, María Antonietta Avanzo, Helle Nice o Lucy Schell dejaron de ser simples referencias históricas para convertirse en figuras vivas, llenas de determinación. Muchas de ellas, además, han inspirado su última novela, La dama de la niebla, lo que añadió un interesante puente entre la historia real y la ficción.

Sin  pausa, tomaba la palabra el coordinador de las jornadas, José Calvo Poyato, con una intervención que nos trasladó al siglo XVIII. En “Jorge Juan, espía al servicio de Su Majestad”, nos relató una historia digna de novela: la de un marino que, al servicio de la Corona española, se infiltró en los astilleros ingleses para desentrañar los secretos de la construcción naval británica. Entre espionaje, ingenio y estrategia, su exposición nos recordó que la historia también se escribe en silencio, en los detalles ocultos que cambian el rumbo de los acontecimientos.

El 16 de abril Gonzalo Giner nos llevó directamente al corazón de “Toledo 1212: los ejércitos de las Navas de Tolosa”. Con un relato vibrante, reconstruyó uno de los enfrentamientos más decisivos de la historia medieval peninsular. Reyes, alianzas y tensiones se entrelazaban en torno a figuras como Alfonso VIII de Castilla, Pedro II de Aragón y Sancho VII de Navarra, frente al poder almohade del califa Al-Nasir. La mención a los 8.000 caballos que participaron en la contienda nos hizo tomar conciencia del peso real —y simbólico— de la caballería en el desenlace de la batalla.

El cierre de las jornadas corrió a cargo de Javier Moro, quien aportó una mirada más íntima y reflexiva con “La aventura de novelar la historia”.

Compartió su experiencia personal, marcada por la influencia de su familia —especialmente su abuela y su tío, Dominique Lapierre—, quienes despertaron en él la pasión por la escritura mientras trabajaba como documentalista para ellos. Defendió la novela histórica como una de las mejores formas de viajar en el tiempo y nos habló con sinceridad de las dificultades que encontró con su obra El sari rojo, que generó controversia en la familia Gandhi.

Estas jornadas han sido, sin duda, una experiencia muy enriquecedora para todos los miembros del club. No solo hemos aprendido sobre episodios históricos y personajes fascinantes, sino que también hemos podido acercarnos al proceso creativo de autores contemporáneos.

Nos llevamos nuevas lecturas pendientes, muchas ideas para debatir en nuestras próximas reuniones y, sobre todo, la certeza de que la novela histórica sigue siendo una ventana privilegiada para comprender el pasado… y también el presente.

miércoles, 22 de abril de 2026

Celebramos el Día del Libro con la actividad " Contamos y recordamos "


Con motivo del Día del Libro, nuestro club de lectura tuvo el privilegio de compartir una entrañable jornada con los residentes de la residencia de mayores " Divino maestro " Fue una mañana llena de palabras, recuerdos, risas y mucha emoción.

La actividad comenzó con una cálida bienvenida por parte de la coordinadora del club, quien presentó al grupo y dio paso a la narración del cuento ¿De qué color es un beso?, de la escritora Rocío Bonilla. A lo largo de la narración, se invitó constantemente a los residentes a participar, preguntándoles, sugiriendo colores y compartiendo lo narrado. Fue maravilloso ver cómo se implicaban, aportando sus propias ideas y dejándose llevar por la diversión de la historia.

Después, viajamos juntos al pasado con una dinámica muy especial. Llevamos una selección de objetos cotidianos antiguos —como una plancha de carbón o un utensilio para sacar el hueso a las aceitunas— para que fueran ellos quienes nos explicaran cómo los utilizaban. Esta parte fue especialmente enriquecedora: cada objeto despertó anécdotas, vivencias y recuerdos que nos permitieron conocer un poco más de su historia y aprender de su experiencia.


Continuamos con un divertido juego de refranes. Comenzábamos recitando la primera parte y ellos, con gran agilidad y una sonrisa cómplice, completaban la frase. Fue un momento dinámico y participativo que demostró que la sabiduría popular sigue muy viva.

Para cerrar la jornada, los miembros del club recitaron una selección de adivinanzas que los residentes intentaron resolver entre risas y comentarios ingeniosos. Y como broche final, les animamos a cantar canciones de su época: melodías de carnaval, canciones tradicionales y juegos de corro que muchos recordaban a la perfección. La música llenó la sala de alegría y complicidad.

Nos despedimos haciéndoles entrega de una maceta de petunias de diferentes colores, un pequeño detalle lleno de color, como los besos del cuento con el que iniciamos la mañana.



Sin duda, fue una experiencia enriquecedora para todos. Celebrar el Día del Libro de esta manera nos recordó que las historias no solo se leen en los libros, también viven en las personas.










sábado, 11 de abril de 2026

LA SOMBRA DE LOS SUEÑOS LECTURA COMPARTIDA DEL MES DE MARZO

 


El pasado 8 de abril, nuestro club de lectura se reunió para comentar La sombra de los sueños, de Gonzalo Giner, una novela que ha despertado un entusiasmo notable entre los lectores. La valoración general fue muy positiva: a la mayoría le ha gustado especialmente la manera en que el autor consigue entrelazar con soltura la acción, el suspense, la aventura y la ficción histórica, construyendo una narración ágil, absorbente y, al mismo tiempo, rica en matices.

Antes de adentrarnos en la trama, dedicamos parte del encuentro a hablar de su autor, Gonzalo Giner , veterinario de profesión y escritor por vocación, unido desde siempre al mundo animal y, de manera muy especial, al de los caballos. Él mismo ha contado en alguna entrevista que las innumerables horas pasadas en aviones y hoteles le permitieron cultivar una de sus grandes aficiones desde la infancia: la lectura, tanto de novelas como de libros de historia. Quizá de ahí nazca también su impulso literario, que compagina con su trabajo como veterinario. Durante la sesión compartimos una reflexión del propio autor sobre los caballos, que dice así: “El caballo es el animal más completo de la creación; sus proporciones, actitud, estética y tamaño lo convierten en el más hermoso, bajo mi forma de ver. Además, ha sido el animal más versátil. Nos ha transportado, ha sido arma de guerra, trabajó el campo, sirvió de moneda de cambio por parte de la nobleza a los reyes, cuando los segundos no tenían ejército, nos los hemos comido y ahora es terapeuta, deportista o protagonista de los aires más bellos sobre una pista de arena, a veces bailando”

A partir de ahí, el club se adentró en la base histórica de la novela, centrada en la figura de Saladino, un personaje decisivo y, sin embargo, poco transitado en muchos manuales de historia. Gonzalo Giner lo rescata para llevarnos hasta la Tercera Cruzada, en un contexto de enfrentamientos entre cristianos y musulmanes en Tierra Santa que se prolongaron durante siglos. Durante unos doscientos años, desde la conquista de Jerusalén en 1099 hasta aproximadamente 1300, se produjeron ocho cruzadas, de las cuales tres fueron ganadas por los cristianos, cuatro por los musulmanes y una quedó en tablas, tal como recuerda el propio autor. También reflexionamos sobre el hecho de que sabemos relativamente poco de aquellas cruzadas, en buena medida porque han sido narradas, tradicionalmente, por autores occidentales que contaban la historia desde el lado vencedor.

En ese marco histórico aparece Saladino, el gran sultán de las cruzadas, nacido en 1138 y fallecido en 1193. Procedente de una familia de gobernadores que se trasladó a Siria, su vida le llevó por distintos territorios y escenarios políticos de enorme complejidad. Giner lo presenta no solo como un líder militar, sino como un hombre culto, sensible, amante de los caballos y de la poesía, con una fuerte inclinación hacia la espiritualidad y el ascetismo. Su figura alcanzó una enorme resonancia en el mundo occidental cuando conquistó Jerusalén, ciudad que había permanecido en manos cristianas durante noventa años. Fue el vencedor de la Tercera Cruzada, la primera en la que participaron reyes como Ricardo Corazón de León, Felipe de Francia, el rey de Alemania y Federico Barba Roja. La novela tiene el mérito de mostrarnos a un Saladino humano, íntimo, más allá del mito, a través de su correspondencia con Maimónides y con su madre, un recurso que añade profundidad emocional y complejidad al personaje.

Otro de los aspectos analizados en la reunión fue la ambientación. La novela nos transporta a algunas de las ciudades más míticas y también más desconocidas de Oriente, lugares que en otro tiempo vivieron un esplendor extraordinario. A ello se suma el contraste con el glamour del París del siglo XXI o con un emirato rico gracias al petróleo. También se valoró la manera en que la obra refleja los conflictos entre árabes e israelíes, tan presentes en la actualidad, así como el papel del Mossad y el peso de los servicios de inteligencia israelí en la trama. La novela, además, nos llevó a pensar en la lamentable situación del pueblo kurdo, uno de esos grandes temas históricos y geopolíticos que a menudo quedan relegados y que, sin embargo, atraviesan silenciosamente el presente.

En cuanto a los personajes, el grupo destacó que están muy bien delineados, con personalidades fuertes y contrastadas. Aunque la novela presenta mujeres cultas, independientes e inteligentes, también muestra cómo  caen en la tentación del dinero y del lujo, lo que añade ambigüedad y realismo a sus decisiones. Entre todos ellos, hubo consenso en señalar a Sara como uno de los personajes más atractivos y sostenedores del interés narrativo: ladrona de arte nacida en Tel Aviv, hija de un israelí y de una kurda, su figura reúne inteligencia, audacia y vulnerabilidad. Junto a ella destacamos a Jalid Bin Ayud, un emir apasionado de los caballos y soñador infatigable, empeñado en poner en marcha un ambicioso proyecto destinado a recuperar aquellos que pertenecieron a personajes históricos. Ambos encarnan, desde perspectivas distintas, esa mezcla de deseo, ambición y fascinación por el pasado que vertebra la novela.

El arte ocupó también un lugar central en nuestra conversación. Los innumerables robos de Sara sirvieron para comentar tres obras especialmente significativas que aparecen en la novela. La primera es el retrato de Berthe Morisot con un ramo de violetas, cuadro que Sara roba en el Musée d'Orsay al inicio de la historia y que abre simbólicamente el juego de hurtos y búsquedas que atraviesa la trama. 




La segunda es el retrato de Saladino de Cristofano dell’Altissimo, conservado en el Palazzo Pitti , donde Sara localiza la obra y planifica su sustracción. Se trata de un robo muy simbólico, porque conecta de manera directa con la gran línea histórica del libro y con el proyecto obsesivo del emir. 



La tercera obra es la célebre Cabeza de Medusa, de Caravaggio, una cabeza cortada que representa el instante congelado del horror o la cara que se nos queda cuando estamos alcanzando el final de la novela.



Para cerrar la sesión, nos detuvimos en los avances científicos. En concreto, hablamos del impulso de la medicina contemporánea y de las investigaciones sobre las células madre, así como de los numerosos interrogantes que todavía plantea la biología celular. Fue una manera muy adecuada de terminar el encuentro, porque la novela de Gonzalo Giner no solo invita a viajar por la historia y el arte, sino también a pensar en el conocimiento, en sus límites y en las preguntas que siguen abiertas.


Gonzalo Giner

El Cairo, Egipto 1181

" El médico y judío cordobés Maimónides exploraba la rodilla derecha del sultán de Egipto Salah ad-Din Yusuf, conocido por los cruzados como Saladino, en una de las estancias privadas del hombre al que todo el orbe musulmán empezaba a llamar la espada de los creyentes "

La sombra de los sueños