Baena & Club de lectura
Bienvenidos al blog del Club de lectura de Baena. Aquí podrás encontrar toda la información sobre los libros leídos y nuestras actividades literarias. Te ayudamos a descubrir la magia de la lectura.
viernes, 31 de julio de 2026
sábado, 27 de junio de 2026
EL DIOS DE LOS BOSQUES, UNA NOVELA DE MISTERIO COMPARTIDA DURANTE EL MES DE JUNIO
Hay novelas que atrapan por el misterio y otras
que permanecen en la memoria por sus personajes. El dios de los bosques,
de Liz Moore, consigue ambas cosas. Aunque se presenta como un thriller, pronto
descubrimos que estamos ante una obra mucho más ambiciosa: un retrato de las
relaciones familiares, del peso del pasado y de las desigualdades sociales,
todo ello envuelto en una atmósfera del bosque de los montes de
No es casualidad que la novela obtuviera el Goodreads Choice Award al Mejor Libro de Misterio y Thriller de 2024, un premio concedido por votación de cientos de miles de lectores de todo el mundo. Más allá del reconocimiento popular, el galardón refleja algo que muchos críticos también señalaron: Liz Moore ha logrado ampliar los límites del thriller tradicional para acercarlo a la novela literaria.
La historia comienza en el verano de 1975, cuando
Barbara Van Laar, una adolescente de trece años, desaparece del campamento de
verano propiedad de su acomodada familia, en los bosques de los Adirondacks, al
norte del estado de Nueva York.
La desaparición provoca una enorme conmoción
porque no es la primera tragedia que golpea a los Van Laar. Años antes, el
hermano mayor de Barbara desapareció en circunstancias similares sin que jamás
se encontrara una explicación.
A partir de ese punto, la novela alterna
distintas voces y diferentes momentos temporales para reconstruir no solo qué
ocurrió, sino también cómo los secretos, las mentiras y los silencios han
condicionado durante años la vida de todos los personajes.
La naturaleza
como un personaje más
Uno de los mayores aciertos de Liz Moore es
convertir el bosque en un auténtico protagonista.
Los inmensos bosques de los Adirondacks
representan la belleza salvaje de la naturaleza, pero también el miedo, lo
desconocido y todo aquello que permanece oculto. El paisaje condiciona el
comportamiento de los personajes y envuelve toda la narración en una atmósfera
de tensión constante.
El bosque acaba funcionando como una metáfora de las propias familias: en la superficie todo parece ordenado, pero bajo ella permanecen enterrados secretos difíciles de afrontar.
Uno de los aspectos más interesantes de la novela
es su construcción.
Liz Moore utiliza una narración coral, alternando
numerosos puntos de vista y diferentes líneas temporales. Poco a poco, el
lector va ensamblando las piezas de un complejo rompecabezas.
Esta estructura exige cierta atención, ya que
aparecen muchos personajes y y una narración en dos tiempos, 1961 Y 1975. Sin embargo, lejos
de convertirse en un artificio, termina enriqueciendo la historia porque
permite comprender cómo un mismo acontecimiento puede vivirse de manera
completamente distinta según quién lo recuerde.
El suspense no nace únicamente de descubrir quién hizo qué, sino de entender por qué cada personaje actúa como lo hace.
Quizá la mayor virtud de la novela sea la
profundidad psicológica de sus personajes, dedicándole capítulos enteros a cada uno de ellos. Todos arrastran frustraciones, culpas y heridas.
Nadie es completamente inocente ni completamente
culpable. Todos arrastran heridas, culpas,
Especialmente interesantes resultan los
personajes femeninos, cuyas vidas reflejan las limitaciones impuestas por la
sociedad de los años setenta. A través de ellas, Moore explora temas como la
maternidad, la identidad, la independencia y el papel de la mujer dentro de
familias dominadas por estructuras patriarcales.
También sobresale el contraste entre la poderosa familia Van Laar y los trabajadores que dependen económicamente de ella, una diferencia social que atraviesa toda la novela.
Aunque Liz Moore ha explicado en algunas entrevistas que la experiencia de su familia con las adicciones ha influido profundamente en toda su obra, esa no fue la inspiración principal de El dios de los bosques. Para escribir esta historia confluyeron varias inspiraciones.
La primera fue profundamente personal. Moore pasó
muchos veranos de su infancia en los montes Adirondack, una región con la que
su familia mantiene una estrecha relación desde hace generaciones. Quería
capturar esa mezcla de belleza, aislamiento y amenaza que transmiten aquellos
inmensos bosques.
La segunda procede de un episodio real. Durante
los años setenta, los vecinos de esta zona vivieron con inquietud la presencia del
asesino Robert Garrow. Moore ha contado que escuchó hablar de aquel caso desde
niña y que ese miedo colectivo quedó grabado en su imaginación, inspirando
parte de la atmósfera de la novela.
Por último, la autora quería reflexionar sobre el privilegio económico y el poder. Frente a una familia adinerada que parece controlar todo cuanto la rodea, sitúa a quienes viven y trabajan realmente en el campamento, mostrando cómo las desigualdades sociales condicionan incluso la forma de descubrir a los culpables.
Entre sus mayores aciertos que hemos apuntado durante nuestra reunión del día pasado día 24 de junio destacan:
- Una
atmósfera extraordinariamente lograda, donde el bosque adquiere vida
propia.
- Una
construcción narrativa muy elaborada que mantiene el interés durante toda
la lectura.
- Personajes
complejos y psicológicamente creíbles.
- Una
inteligente reflexión sobre la culpa, el privilegio, la memoria y los
secretos familiares.
- Una escritura elegante que trasciende los códigos habituales del thriller.
- El ritmo resulta pausado durante buena parte de la primera mitad sin adentrarse de lleno en la trama.
- La abundancia de personajes y los frecuentes cambios temporales exigen una lectura atenta, especialmente en los primeros capítulos.
- Algunas revelaciones importantes se concentran en el tramo final, lo que nos dio la sensación de que ciertas explicaciones llegan demasiado deprisa tras una larga preparación.
Finalmente, dedujimos que el verdadero interés de la novela no reside en el misterio en sí, sino en las consecuencias emocionales que este provoca.
Esta novela premiada con el Goodreads Choice Award al Mejor Libro de
Misterio y Thriller de 2024 supone un reconocimiento especialmente
significativo porque son los propios lectores quienes eligen al ganador
mediante votación.
La novela se impuso gracias a su capacidad para
combinar el suspense con una gran calidad literaria, alejándose del thriller
convencional para ofrecer una historia donde importan tanto los personajes como
el misterio que los rodea.
No es únicamente una novela sobre una
desaparición. Es una reflexión sobre cómo las familias construyen sus propios
relatos, sobre las diferencias de clase, sobre el peso del pasado y sobre la
imposibilidad de esconder para siempre aquello que permanece enterrado.
Nuestra
valoración
El dios de los bosques confirma a
Liz Moore como una autora capaz de combinar la tensión narrativa del thriller
con la profundidad psicológica de la mejor ficción contemporánea.
Puede que no sea una novela de ritmo vertiginoso,
pero precisamente esa pausa permite desarrollar unos personajes memorables y
una atmósfera difícil de olvidar.
En definitiva, estamos ante una obra que
demuestra que el mejor suspense no consiste únicamente en descubrir quién
desapareció, sino en comprender qué secretos estaban esperando para salir a la
luz.
![]() |
| Liz Moore |
jueves, 4 de junio de 2026
El misterio inconcluso de Ana María Matute: Creando nuestros propios «Demonios familiares»
El pasado 27 de mayo, nuestro club de lectura se
reunió con gran expectación para debatir sobre la lectura compartida en el mes de mayo Demonios familiares, la
última novela de la gran Ana María Matute. Lo que comenzó como una
lectura habitual se convirtió rápidamente en una sesión llena de sorpresas,
debate y, sobre todo, mucha creatividad.
La historia nos sitúa en un ambiente opresivo y convulso: la protagonista, Eva, una adolescente de 16 años, vuelve a la casa en la que creció tras la amenaza de incendio del convento en el que vive como postulanta. A partir de ese momento, el reencuentro con su única amiga Jovita y la relación con su severo padre, el coronel, junto con las dos personas que atienden la casa, Magdalena y Yaco, desencadenará, junto con la guerra, una serie de hechos que quedarán inconclusos.
Al cerrar las últimas páginas del libro, la reacción unánime
en el club fue de absoluta sorpresa: «¿Qué ha pasado aquí?». La
explicación detrás de este desconcierto radica en la propia historia de la
novela.
Ana María Matute falleció en junio de 2014, justo el
verano en que daba los últimos retoques a este manuscrito, cuya publicación
estaba programada para septiembre de ese mismo año. Era un detalle que
muchos de nosotros desconocíamos. Sin embargo, como bien señaló un crítico
literario:
"Nos ha dejado una obra sin terminar para que la
imaginemos y la inventemos nosotros, para que de la mano de ella hagamos
literatura".
Inspirados por este hermoso desafío, en el club decidimos
recoger el testigo de la autora. Nos dividimos en cuatro grupos de trabajo
para diseñar y escribir nuestro propio desenlace.
Pero antes de desvelar el proceso creativo del club de lectura y entender la profundidad de Demonios familiares, es imprescindible asomarse a la biografía de su creadora . Matute no solo fue una de las plumas más brillantes de la posguerra, sino una mujer que logró el hito de vivir de la literatura en una época donde el terreno cultural estaba reservado casi en exclusiva para los hombres
A través de los textos biográficos en los que me he sumergido, descubrimos los pilares que forjaron su inconfundible universo literario:
- Una infancia marcada: Nació en Barcelona (1925) en una familia burguesa, conservadora y religiosa. Una grave enfermedad a los cuatro años la llevó a Mansilla de la Sierra (La Rioja), donde descubrió una naturaleza rural que marcaría su imaginación para siempre.
- El trauma de la guerra: Tenía apenas diez años cuando estalló la Guerra Civil . El dolor, los bombardeos y la extrema pobreza de la posguerra robaron su infancia y se convirtieron en el eje central de sus historias, habitadas habitualmente por niños solitarios o incomprendidos.
- Vocación e independencia: Empezó a escribir e ilustrar cuentos con solo cinco años. A los 17 escribió su primera novela, Pequeño Teatro (Premio Planeta 1954), iniciando una prolífica y muy premiada carrera que camuflaba una crítica soterrada al franquismo.
- El "marido malo" y la pérdida: En 1952 se casó con el también escritor Ramón Eugenio Goicoechea . Tras años de deudas familiares y la pérdida de sus herramientas de trabajo por los excesos de él, decidió separarse en 1962. Para las leyes de la época, abandonar el domicilio familiar y poner fin a una relación matrimonial rozaba lo suicida pues no solo le impidieron divorciarse, sino que le arrebataron temporalmente la custodia de su hijo.
- El silencio y el renacer: Tras recuperar la custodia de su hijo y dar clases en EE. UU., regresó a España y encontró la estabilidad junto a su segundo esposo, Julio Brocar. (Sin embargo, el dolor acumulado la sumió en una profunda depresión que la mantuvo años sin escribir. No fue hasta 1996, impulsada por su agente Carmen Balcells, cuando resurgió con la monumental Olvidado Rey Gudú, abriéndole las puertas de la RAE y llevándola a ganar el Premio Nacional de las Letras (2007) y el Premio Cervantes (2010) .
El proceso creativo: Cuatro caminos hacia la tragedia
Al analizar los posibles finales, todos los grupos
coincidieron en un punto fundamental: no habría un final feliz. Una vez leídos todos los desenlaces descubrimos que la trayectoria de Matute y sus novelas ambientadas en la Guerra
Civil española, como Los Abel o Luciérnagas, son desoladores y trágicos.
Siguiendo esa estela de dolor y secretos familiares, estas
fueron las propuestas de cada grupo:
- Grupo
1 (Secretos de sangre y fuego): Se descubre que Magdalena es la madre
biológica de Yaco, fruto de un desliz de juventud del General con la
criada; para ocultarlo, decidieron dejar al niño en la casa bajo el rol de
sirviente. En el plano bélico, un ataque del bando nacional descubre al
infiltrado Berni escondido en el desván y lo fusilan. El caos desata un
incendio donde muere el Coronel, coincidiendo poéticamente con el
nacimiento del hijo de Jovita.
- Grupo
2 (Traumas del pasado): El Coronel arrastra un trauma infantil: mató a
su hermano en un accidente doméstico, provocando que su madre lo culpara
de por vida mientras idolatraba al fallecido. Al quedar la criada
Magdalena embarazada (del Coronel), la matriarca decidió que se
quedara en la casa sirviendo. El final es amargo: Berni es descubierto y
muere, mientras que Yaco se entera del embarazo de Jovita y, a pesar de no
ser el padre, decide casarse con ella.
- Grupo
3 (La redención de Yaco): Aquí Yaco toma el protagonismo. Decide
seguir al lado del Coronel pero logrando una vida mucho más libre, tras
desvelarse que es hijo de la criada Magdalena. Por su parte, Berni marcha
al frente de guerra donde encuentra la muerte. El toque de aceptación lo
pone el farmacéutico, quien asume el embarazo de su hija Jovita para ver
nacer a su nieto.
- Grupo 4 (La eterna espera): Berni logra curarse de sus heridas en el desván gracias a los cuidados recibidos y marcha al frente junto a Yaco. Sin embargo, al pertenecer al bando perdedor, ninguno de los dos regresa jamás. Jovita da a luz a una niña a la que bautiza como Penélope, quien crecerá y pasará toda su vida esperando en vano que su padre, Berni, regrese algún día para conocerla.
En su discurso del Premio Cervantes, Ana Mª Matute afirmó:
“La Literatura ha sido, y es, el faro salvador de muchas de mis tormentas” .
En
nuestra última reunión comprobamos que su faro sigue encendido, guiándonos a
nosotros también para perder el miedo a la página en blanco y seguir creando
historias.
¡Gracias a todos los socios por hacer de esta una de las
sesiones más especiales y creativas del año!
lunes, 11 de mayo de 2026
X RUTA LITERRIA: MOGUER-RIOTINTO Y NIEBLA
Los días 1 y 2 de mayo el Club de lectura de Baena celebramos nuestra X Ruta Literaria, una experiencia que nos llevó a recorrer tres enclaves de la provincia de Huelva profundamente ligados a la literatura, la historia y el paisaje: Moguer, Riotinto y Niebla. Partimos de dos obras que han guiado esta aventura, Platero y yo, de Juan Ramón Jiménez, y El corazón de la tierra, de Juan Cobos Wilkins, y a lo largo del camino fuimos descubriendo cómo la literatura puede convertirse en una forma de viajar al territorio que conforma el escenario de un libro.
Fueron dos jornadas intensas, llenas de aprendizaje, emociones compartidas y vivencias que, sin duda, quedarán en el recuerdo de quienes participamos. Para quienes no pudieron acompañarnos, este artículo quiere ser una ventana a lo que vimos, escuchamos y sentimos durante la ruta.
El interior del barco, con el camarote de Cristóbal Colón, puso el broche final a una visita que nos transportó directamente al corazón de uno de los momentos más decisivos de la historia universal.
Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.
Lo dejo suelto, y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas... Lo llamo dulcemente: «¿Platero?», y viene a mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo ideal...
Nuestra impresión fue clara: Moguer funciona como un auténtico museo al aire libre. La localidad ofrece una exposición permanente de esculturas inspiradas en Platero y yo, que convierte el paseo por sus calles toda una experiencia literaria.
Fue una
experiencia muy especial, no solo por el valor patrimonial del tren, sino
también por la posibilidad de observar el entorno minero desde dentro, con
paradas estratégicas para conocer el ecosistema de la zona.
Pudimos ver y hasta tocar las aguas del río Tinto, un río que parece de otro planeta.
A lo largo de la historia ha
recibido distintos nombres, como Luxia, Iberus y Urium, y su color
característico se debe a la descomposición natural de minerales con sulfuros de
metales pesados. En este entorno los microorganismos son
capaces de oxidar y metabolizar esos componentes, lo que convierte al río en un
lugar de gran interés científico. La propia NASA ha estudiado en varias
ocasiones esta cuenca minera por su similitud con otros planetas, especialmente
Marte, ante la posibilidad de encontrar rastros de vida en ambientes parecidos.
Para terminar nuestra intensa jornada en Riotinto visitamos el Cerro Colorado, un mirador que no dejó indiferente a nadie.
La panorámica del paisaje minero, tan imponente como sobrecogedora, nos hizo comprender hasta qué punto este territorio ha sido modelado por la actividad humana y por siglos de explotación del subsuelo. En la actualidad, el Cerro Colorado se encuentra en proceso de reactivación minera y, según la información recogida en la visita, la actividad volvió a retomarse en 2015 tras la recuperación del precio del cobre por Atalaya Mining, empresa con capital de Australia, Canadá y Chipre. En la actualidad hay 2000 trabajadores activos.
Nos despedimos de Riotinto recordando también su importancia en la historia del fútbol en nuestro país. Fue en esta zona donde, en 1878, la Rio Tinto Company Limited creó el “Club Inglés”, del que nació el Rio Tinto Foot-Ball Club. Años después, en Huelva, surgiría el Huelva Recreation Club, fundado en 1889 por el doctor británico W. Alexander Mackay, el actual Recreativo de Huelva.
La jornada continuó por la tarde con la visita al pueblo onubense de Niebla, una localidad que nos recibió con la fuerza de su imponente muralla medieval.
Dos kilómetros de muralla de origen Almohade, es la fortaleza de tapial más grande de España defendida por más de 50 torres.
También el interior del templo es una auténtica joya arquitectónica donde se aprecia la fusión de culturas.
Este trono es el testimonio que demuestra que estábamos pisando lo que fue la primera catedral de la capital de Huelva.
Y para acabar esta intensa jornada exploramos el Castillo de los Guzmanes, levantado en el siglo XV sobre el antiguo alcázar árabe.
Y con el castillo de los Guzmanes decimos adiós a esta maravillosa ruta que nos ha llevado a una tierra llena de matices desde el azul del Atlántico, hasta la tierra roja que guarda la memoria del esfuerzo o a un pueblo blanco que se hizo poesía con la obra de su autor.
Para quienes no pudisteis acompañarnos, esperamos que estas líneas sirvan como una pequeña crónica de lo vivido y como invitación a sumarse a la próxima ruta.
martes, 5 de mayo de 2026
LA MUY CATASTRÓFICA VISITA AL ZOO LECTURA COMPARTIDA DEL MES DE ABRIL
Este mes en el club hemos leído La muy catastrófica visita al zoo, y creo que a muchos nos ha pasado algo parecido: empezamos la novela pensando que sería una historia ligera, casi anecdótica… y hemos acabado encontrando bastante más de lo que parecía.
Para quien no conozca el libro, la historia está narrada por Joséphine, una niña con una voz muy particular que le cuenta a sus padres todo lo que ocurrió durante una excursión escolar que terminó en desastre. Pero lo interesante es que ese caos no empieza en el zoo: antes hay toda una cadena de acontecimientos, entre ellos una inundación en su escuela, que ya anticipa que las cosas no van a salir como deberían.
Joséphine forma parte de un pequeño grupo de niños de una escuela “especial”, y junto a otros compañeros comienza una investigación infantil para entender qué ha provocado ese desastre. A partir de ahí, la historia va creciendo entre malentendidos, decisiones improvisadas y situaciones cada vez más desbordadas, hasta desembocar en el famoso desastre del zoo.
Contado así, podría parecer simplemente una aventura infantil, pero creo que ahí está precisamente la gracia del libro. A través de esa mirada ingenua —y a la vez muy lúcida— de los niños, la novela introduce temas bastante más profundos: la diferencia, la igualdad, la amistad y, sobre todo, la forma en que los niños ven el mundo de los adultos.
El zoo funciona como una especie de espejo. En teoría estamos observando animales en un entorno controlado, pero poco a poco da la sensación de que los observados somos nosotros. Los comportamientos que aparecen —egoísmo, hipocresía, decisiones impulsivas— no son tan distintos de los que vemos fuera del libro, y eso hace que la historia, aunque absurda por momentos sea reconocible.
También nos ha parecido interesante cómo se retrata el papel de los adultos y de las instituciones. El sistema educativo, la dirección del centro o incluso la intervención de la policía aparecen en algunos momentos como estructuras más preocupadas por el control, la imagen o las normas que por comprender realmente lo que está pasando. Y ahí es donde la novela introduce una crítica que, aunque está envuelta en humor, resulta bastante clara.
Es una novela corta, ágil y muy fácil de leer, con capítulos breves y un estilo directo que engancha desde el principio. Además, se aleja bastante del tipo de historias más complejas o de suspense que solemos asociar a Dicker, lo que puede sorprender —para bien o para mal— según lo que cada lector espere.
Eso sí, creo que esa misma ligereza tiene también su lado menos fuerte. En algunos momentos me ha dado la sensación de que los personajes no terminan de desarrollarse del todo, como si funcionaran más como vehículos de ideas que como personajes completamente construidos.
Uno de los temas que más debate ha generado es el de la democracia, entendida como la toma de decisiones en grupo. A lo largo de la historia vemos cómo participar no siempre implica comprender, y cómo decidir entre todos no garantiza que se llegue a la mejor solución. Más que criticar el sistema en sí, a mí me ha parecido que la novela pone el foco en cómo nos comportamos dentro de él.
Sobre el humor, por un lado, creo que ayuda mucho a que la crítica no resulte pesada. Pero por otro, entiendo que haya quien sienta que ese tono ligero le quita profundidad a temas que podrían haberse desarrollado más.
Como conclusión la novela habla del caos que hay debajo de cosas que damos por normales: la convivencia, la educación, las normas sociales, incluso las decisiones colectivas. Todo parece estable… hasta que deja de serlo.
En conjunto, nos ha parecido una novela divertida e interesante para leer. Creo que gana más cuando la lees buscando lo que sugiere que por lo que cuenta literalmente.
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| Joel Dicker |
" Una catástrofe nunca sucede de buenas a primeras: es el desenlace de una serie de sacudidas pequeñas que casi no se notan pero que, poco a poco, se convierten en un terremoto "
La muy catastrófica visita al zoo
lunes, 27 de abril de 2026
EL CLUB DE LECTURA DE BAENA VUELVE A PARTICIPAR EN LAS IV JORNADAS DE NOVELA HISTÓRICA
Durante los días 15 y 16 de abril, nuestro club de lectura tuvo la oportunidad de sumergirse en un auténtico viaje en el tiempo gracias a las IV Jornadas de Novela Histórica organizadas por la Fundación Caja Rural de Baena. Dos días intensos en los que historia y literatura se entrelazaron a través de voces expertas que nos hicieron recorrer siglos de aventuras, intrigas y personajes inolvidables.
La tarde del 15 de abril comenzó con la intervención de la
escritora Carla Montero, quien nos atrapó desde el primer momento con su
conferencia “Pioneras del automovilismo: mujeres excepcionales en un mundo
de hombres”. Su relato nos descubrió a mujeres valientes que rompieron
moldes en una época dominada por hombres. Nombres como Berta Benz, María
Antonietta Avanzo, Helle Nice o Lucy Schell dejaron de ser simples referencias
históricas para convertirse en figuras vivas, llenas de determinación. Muchas
de ellas, además, han inspirado su última novela, La dama de la niebla,
lo que añadió un interesante puente entre la historia real y la ficción.
Sin pausa, tomaba la palabra el coordinador de las
jornadas, José Calvo Poyato, con una intervención que nos trasladó al siglo
XVIII. En “Jorge Juan, espía al servicio de Su Majestad”, nos relató una
historia digna de novela: la de un marino que, al servicio de la Corona
española, se infiltró en los astilleros ingleses para desentrañar los secretos
de la construcción naval británica. Entre espionaje, ingenio y estrategia, su
exposición nos recordó que la historia también se escribe en silencio, en los
detalles ocultos que cambian el rumbo de los acontecimientos.
El 16 de abril Gonzalo Giner
nos llevó directamente al corazón de “Toledo 1212: los ejércitos de las
Navas de Tolosa”. Con un relato vibrante, reconstruyó uno de los
enfrentamientos más decisivos de la historia medieval peninsular. Reyes,
alianzas y tensiones se entrelazaban en torno a figuras como Alfonso VIII de
Castilla, Pedro II de Aragón y Sancho VII de Navarra, frente al poder almohade
del califa Al-Nasir. La mención a los 8.000 caballos que participaron en la
contienda nos hizo tomar conciencia del peso real —y simbólico— de la
caballería en el desenlace de la batalla.
El cierre de las jornadas corrió a cargo de Javier Moro,
quien aportó una mirada más íntima y reflexiva con “La aventura de novelar
la historia”.
Compartió su experiencia personal, marcada por la influencia de su familia —especialmente su abuela y su tío, Dominique Lapierre—, quienes despertaron en él la pasión por la escritura mientras trabajaba como documentalista para ellos. Defendió la novela histórica como una de las mejores formas de viajar en el tiempo y nos habló con sinceridad de las dificultades que encontró con su obra El sari rojo, que generó controversia en la familia Gandhi.
Estas jornadas han sido, sin duda, una experiencia muy
enriquecedora para todos los miembros del club. No solo hemos aprendido sobre
episodios históricos y personajes fascinantes, sino que también hemos podido
acercarnos al proceso creativo de autores contemporáneos.
Nos llevamos nuevas lecturas pendientes, muchas ideas para
debatir en nuestras próximas reuniones y, sobre todo, la certeza de que la
novela histórica sigue siendo una ventana privilegiada para comprender el
pasado… y también el presente.
miércoles, 22 de abril de 2026
Celebramos el Día del Libro con la actividad " Contamos y recordamos "
Con motivo del Día del Libro, nuestro club de lectura tuvo el privilegio de compartir una entrañable jornada con los residentes de la residencia de mayores " Divino maestro " Fue una mañana llena de palabras, recuerdos, risas y mucha emoción.
La actividad comenzó con una cálida bienvenida por parte de la coordinadora del club, quien presentó al grupo y dio paso a la narración del cuento ¿De qué color es un beso?, de la escritora Rocío Bonilla. A lo largo de la narración, se invitó constantemente a los residentes a participar, preguntándoles, sugiriendo colores y compartiendo lo narrado. Fue maravilloso ver cómo se implicaban, aportando sus propias ideas y dejándose llevar por la diversión de la historia.
Después, viajamos juntos al pasado con una dinámica muy especial. Llevamos una selección de objetos cotidianos antiguos —como una plancha de carbón o un utensilio para sacar el hueso a las aceitunas— para que fueran ellos quienes nos explicaran cómo los utilizaban. Esta parte fue especialmente enriquecedora: cada objeto despertó anécdotas, vivencias y recuerdos que nos permitieron conocer un poco más de su historia y aprender de su experiencia.
Continuamos con un divertido juego de refranes. Comenzábamos recitando la primera parte y ellos, con gran agilidad y una sonrisa cómplice, completaban la frase. Fue un momento dinámico y participativo que demostró que la sabiduría popular sigue muy viva.
Para cerrar la jornada, los miembros del club recitaron una selección de adivinanzas que los residentes intentaron resolver entre risas y comentarios ingeniosos. Y como broche final, les animamos a cantar canciones de su época: melodías de carnaval, canciones tradicionales y juegos de corro que muchos recordaban a la perfección. La música llenó la sala de alegría y complicidad.
Nos despedimos haciéndoles entrega de una maceta de petunias de diferentes colores, un pequeño detalle lleno de color, como los besos del cuento con el que iniciamos la mañana.
Sin duda, fue una experiencia enriquecedora para todos. Celebrar el Día del Libro de esta manera nos recordó que las historias no solo se leen en los libros, también viven en las personas.






























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