lunes, 9 de marzo de 2026

DE RATONES Y HOMBRES, LECTURA COMPARTIDA DEL MES DE FEBRERO

 


El pasado cuatro de marzo el club de lectura se reunió en torno a este libro que aunque breve no dejó de despertar un debate que sacó a la luz la profundidad de la novela. Publicada en 1937, en plena Gran Depresión estadounidense, la novela retrata la vida de los trabajadores agrícolas itinerantes que sobreviven encadenando empleos precarios en ranchos de California. 

La novela nace en el marco de la crisis económica de los años treinta. Steinbeck, atento observador de su tiempo, convierte el rancho californiano en un microcosmos social donde se reproducen jerarquías, tensiones raciales, desigualdades y frustraciones.

El gran motor narrativo es el sueño compartido por George y Lennie: ahorrar lo suficiente para comprar un pequeño terreno propio. Ese anhelo —tan sencillo y tan poderoso— encarna una versión humilde del “sueño americano”. Pero también revela su fragilidad. Desde el principio intuimos que ese proyecto está amenazado por la precariedad económica y por la propia naturaleza trágica de los personajes.

El interés de la novela reside precisamente en esa tensión: una historia aparentemente sencilla que, sin embargo, conduce a un desenlace de enorme carga moral y emocional.

Todos los miembros pudimos coincidir en que uno de los grandes logros de esta obra literaria es la construcción de personajes con pocos trazos, pero de gran intensidad. Así pudimos hablar de George representando la razón y la responsabilidad o Lennie encarna esa inocencia a veces peligrosa. También los personajes secundarios - Candy, Crooks, Slim, Curley y su esposa - funcionan como tipos sociales: el viejo descartado, el trabajador marginado por el racismo, el líder natural, el hombre agresivo que compensa su inseguridad, la mujer aislada en un universo masculino.

Cada uno de ellos refleja una forma distinta de soledad. Y es precisamente esa soledad lo que hace que el sueño de la granja compartida sea tan seductor.

 Sin embargo, más allá de su contexto histórico, la historia sigue interpelándonos porque habla de algo universal: la necesidad humana de compañía, dignidad y esperanza.

En cuanto al estilo literario destacamos que  el autor no explica en exceso; muestra. Y al mostrar, deja espacio para que el lector complete el sentido moral de lo que ocurre. No usa una retórica innecesaria y esta economía de recursos intensifica el dramatismo de la acción. También no llamó la atención , en cuanto al estilo narrativo, la construcción de escenas muy visuales, adoptando un estilo cinematográfico.

 Los símbolos utilizados por Steinbeck también merecieron un comentario así : los ratones y los conejos representan la fragilidad de los sueños y la inocencia vulnerable, la granja soñada simboliza el anhelo de autonomía y trabajo compartido, el perro viejo de Candy anticipa el destino de quienes dejan de ser “útiles” o la escena de la garza y la culebra funciona como prefiguración: en un mundo regido por la ley del más fuerte, los más vulnerables terminan siendo devorados. 

Este clásico de la literatura estuvo durante un tiempo en las listas Challenged book ( libros censurados ) por:

  • la representación de la mujer: Steinbeck  retoma el viejo motivo bíblico de la perdición de lo masculino por lo femenino: el Edén  en el que Eva, la serpiente y la manzana son una misma cosa.
  • El tratamiento de la discapacidad
  • Uso del lenguaje considerado ofensivo
  • La violencia
  • Insultos raciales
No compartimos esta valoración durante nuestro debate pues el lenguaje nos pareció adecuado, el tratamiento de la discapacidad también, se aprecia el racismo imperante en la sociedad americana del momento pero en ningún momento ofensivo. Existe violencia pero tan solo al final de la novela y quizás en la representación de la única mujer que aparece podemos ver algunos retazos de discriminación como el de no ponerle nombre y mostrar una actitud no del todo clara entre provocación o simplemente necesidad de compañía.

En definitiva al cerrar el libro, comprendemos que no hemos leído solo la historia de George y Lennie, sino una reflexión sobre la condición humana: nuestra necesidad de soñar… y la dolorosa conciencia de que no todos los sueños pueden cumplirse.